Motos al Sol en Cuba: La Larga Espera en los Aeropuertos
domingo, 15 de febrero de 2026
En pocas palabras
Decenas de motocicletas enviadas a Cuba desde el extranjero languidecen por meses o años bajo el sol y la lluvia en los aeropuertos, atrapadas en la burocracia.
Mas detalles
Qué pasó
En los aeropuertos cubanos, una escena se repite cada día con dolorosa constancia. Decenas de motocicletas, enviadas con gran esfuerzo y cariño desde el extranjero, esperan allí sin ninguna protección. Quedan expuestas al sol abrasador y a la lluvia implacable, como figuras de metal olvidadas.
Es un calvario silencioso que se extiende por meses, a veces incluso años, mientras sus futuros dueños aguardan con impaciencia. Los vehículos, que representan una gran esperanza, sufren el desgaste de la intemperie antes de llegar a su destino.
Dónde y cuándo
Esta estampa de espera prolongada se observa principalmente en el Aeropuerto Internacional "Antonio Maceo Grajales" de Santiago de Cuba. Sin embargo, no es un fenómeno exclusivo; otros aeropuertos de la isla también presentan cuadros similares, lo que sugiere un problema extendido.
Las imágenes, captadas por ciudadanos y difundidas en redes sociales, datan de febrero de 2026 y son un testimonio diario de esta preocupante situación. Allí están las motos, bajo el cielo abierto, como esculturas de la paciencia forzada, acumulando polvo y óxido.
Por qué es importante
Cada una de estas motocicletas lleva consigo el peso de un gran sacrificio para las familias cubanas. Para quienes las envían desde fuera, representan un pedazo de esperanza y un intento por mejorar la vida de sus seres queridos. Es una inversión de trabajo y sueños.
Para los que esperan en la isla, la moto es la promesa de movilidad, un medio crucial para el trabajo, el transporte o las actividades familiares diarias. El deterioro de estos vehículos y la frustración de la espera tocan directamente la vida, la economía y la moral de miles de personas.
Qué dicen las partes
Las voces que se alzan son principalmente las de los ciudadanos, quienes a través de las redes sociales denuncian con fotografías y relatos la gravedad de la situación. Estos testimonios públicos buscan visibilizar el problema y generar conciencia.
Las quejas apuntan directamente a la falta de eficiencia y transparencia en los procesos de recepción y entrega de importaciones personales. Hay un clamor generalizado por soluciones concretas que acorten la espera y, sobre todo, protejan los bienes enviados con tanto esfuerzo.
Qué viene ahora
La presión pública generada por estas imágenes y relatos busca desesperadamente mover las agujas del reloj administrativo. Se espera que la administración estatal encuentre caminos más rápidos y seguros para estas entregas, que eviten el calvario actual.
Es crucial que se reduzcan los tiempos de espera y el riesgo de que los bienes se dañen irreparablemente. De lo contrario, la desoladora escena de motocicletas olvidadas al sol y la lluvia seguirá siendo un símbolo de una tensión social y económica que va mucho más allá del papeleo y las formalidades.
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