El Vuelo Roto: Treinta Años del Dolor por Hermanos al Rescate
domingo, 15 de febrero de 2026
En pocas palabras
Una madre exige justicia tres décadas después del derribo de Hermanos al Rescate en 1996, un evento que aún marca la memoria cubana y estadounidense.
Mas detalles
Qué pasó
Hace treinta años, la calma se rompió sobre las aguas. Aviones de combate cubanos derribaron dos avionetas civiles de la organización “Hermanos al Rescate”.
Cuatro jóvenes activistas, que buscaban balseros en el mar, perdieron la vida en aquel trágico día de febrero. El cielo, antes testigo de esperanza, se volvió el escenario de una tragedia sin igual.
Dónde y cuándo
El suceso ocurrió en aguas internacionales, un 24 de febrero de 1996. Era un día de sol y mar abierto, como tantos otros en el estrecho de la Florida.
Miriam de la Peña, una de las madres, aún recuerda a su hijo de 24 años, cuyo futuro se desvaneció en el horizonte. La brisa marina aún parece llevar el eco de aquel estruendo, a tres décadas de distancia.
Por qué es importante
Este evento sacudió al mundo y marcó un antes y un después en la región. Para las familias, significa una herida abierta que no cicatriza, un reclamo de justicia que aún resuena con fuerza.
Para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, fue un punto de quiebre que tensó la cuerda diplomática. El derribo abrió un debate sobre la soberanía, los derechos humanos y la persistente sensación de impunidad en la geopolítica regional.
Qué dicen las partes
El gobierno cubano argumentó que actuó en defensa de su espacio aéreo, viendo las misiones de “Hermanos al Rescate” como una provocación directa a su soberanía.
Estados Unidos, por su parte, condenó el acto como un ataque ilegal contra aeronaves civiles desarmadas, generando una ola de indignación internacional. Miriam de la Peña, con una voz serena pero firme, llama al suceso un “crimen” sin resolver.
Ella pide al Presidente Donald Trump que actúe en favor de la justicia, esperando que la memoria de su hijo y los otros tres jóvenes no se olvide.
Qué viene ahora
Con el paso del tiempo, cada aniversario se convierte en un llamado a la memoria y a la búsqueda de la verdad. Las familias siguen buscando el reconocimiento y la rendición de cuentas por lo sucedido.
La historia de aquel 24 de febrero de 1996 sigue siendo un punto sensible en la relación bilateral entre Washington y La Habana. El mundo observa, esperando que la memoria sirva para construir un futuro distinto, sin dejar de recordar a quienes ya no están.
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