Combustible para el control: Cuba ve más patrullas mientras la escasez aprieta

martes, 17 de febrero de 2026

En pocas palabras

En Cuba, la gasolina escasea para hospitales y transporte, pero las calles se llenan de patrullas. Un contraste visible entre la necesidad social y la prioridad del control.

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Qué pasó

Por las calles de Cuba, un desfile inusual se repite cada día. Mientras el país siente el mordisco de una crisis de combustible, se ven patrullas de policía por todas partes. Caravanas de vehículos con sirenas discretas, o simplemente en tránsito, usan la gasolina que falta para el pueblo.

Es una imagen que choca: la escasez aprieta en hospitales y transporte público, pero la movilidad de las fuerzas del orden parece no tener límite.

Dónde y cuándo

Esto ocurre en la Cuba de hoy, en pleno diciembre de 2025. Desde La Habana hasta los rincones más lejanos, las calles son los testigos silenciosos de esta realidad. La gasolina, que escasea en las estaciones, parece fluir sin problemas para los coches azules y blancos.

Es un espectáculo que se repite bajo el sol cubano, mientras la gente mira, y el aire huele a espera, a una paciencia que se estira.

Por qué es importante

Esta escena dice mucho de las prioridades del país. Para el ciudadano común, significa que la gasolina para llevar a un enfermo al hospital, o simplemente para ir al trabajo, es más difícil de conseguir.

Para el sistema, muestra que la seguridad y el control son lo primero. Se cierra una puerta a la normalidad diaria y se abre otra, la de la presencia constante y visible del orden, incluso con recursos limitados.

Qué dicen las partes

Desde las esferas oficiales, la historia habla de sanciones y bloqueos externos. Se dice que la culpa viene de afuera, que la escasez es un castigo impuesto por fuerzas ajenas.

Pero en la calle, la gente murmura otra cosa. Ven que, mientras se habla de precariedad, la maquinaria de vigilancia no se detiene. Para muchos, es una contradicción clara y palpable en el día a día.

Qué viene ahora

Y así, el camino parece seguir adelante con la misma huella. Es probable que las patrullas sigan rodando, consumiendo el preciado combustible en sus operativos y rondas.

Mientras tanto, la población seguirá lidiando con apagones prolongados y la limitación de transporte. Será interesante ver si esta balanza de prioridades se mueve, o si se mantiene así, como un retrato fijo en la pared del tiempo.

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