Vigilancia en Cuba: Activista Taimir García Amenazada por Visita del Embajador de EE.UU.

domingo, 1 de febrero de 2026

En pocas palabras

La activista cubana Taimir García Meriño denunció amenazas de la Seguridad del Estado por una posible visita del embajador de EE.UU.

Mas detalles

Qué pasó

Imaginen la Habana bajo el sol de un sábado temprano. La defensora Taimir García Meriño, una voz conocida en la Isla, recibió una visita inesperada. Agentes de la Seguridad del Estado le lanzaron una advertencia clara como el agua de coco.

Le dijeron que si el embajador de Estados Unidos, Mike Hammer, pasaba por su casa —un amigo, según ella—, las cosas se pondrían “graves”. Un cielo azul, pero con nubes de tensión.

Dónde y cuándo

La escena se montó en su propia casa, en algún rincón de Cuba, un sábado por la mañana. Desde entonces, un ojo invisible pero persistente la vigila. Como si un farol se encendiera y apagara a su alrededor, sin descanso.

La calle parecía más silenciosa, pero no estaba vacía. Los protagonistas: Taimir y la sombra larga de la Seguridad del Estado. El embajador, Mike Hammer, un nombre que suena a controversia.

Por qué es importante

Esto no es un hecho aislado, sino una nota más en la sinfonía que suena a hostigamiento. Para quienes defienden los derechos en Cuba, es un eco que les recuerda el precio de la libertad.

Este tipo de amenazas buscan cerrar las puertas, aislar las voces que se atreven a hablar. Es una forma de silenciar a quienes quieren que el mundo vea lo que pasa dentro. Cierra ventanas y sube muros invisibles.

Qué dicen las partes

Taimir García lo ha gritado a los cuatro vientos. Lo ha contado para que todos sepan lo que le pasa. Dice que es un acto más de esa maquinaria que busca intimidar.

Del otro lado, desde el gobierno, el silencio es espeso. Ni una palabra, ni un comentario oficial. Las organizaciones de derechos humanos, desde lejos, repiten que esto es un patrón, una vieja película que se repite.

Qué viene ahora

El aire está cargado de espera. Taimir sigue bajo esa vigilancia que se siente en la piel, como una brisa fría. La situación queda en el limbo, en el alambre.

Habrá que ver si el embajador visita, si la tensión sube. Esta historia, como tantas otras, sigue escribiéndose día a día, con la esperanza de que la próxima página traiga menos sombras y más luz.

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