La Habana, la Joya del Caribe, Sumergida en Basura y Ruinas Urbanas
viernes, 13 de febrero de 2026
En pocas palabras
La Habana enfrenta un grave deterioro urbano, con Centro Habana como epicentro de basura, salideros y derrumbes. Residentes claman por soluciones.
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Qué pasó
La Habana, que una vez fue elogiada como una “ciudad maravilla”, ahora se asoma a una realidad muy diferente. Un colapso urbano avanza sin pausa, transformando calles y esquinas en escenarios desoladores.
En barrios como Centro Habana, la basura se amontona sin piedad, los salideros de agua bailan su propia danza y los edificios viejos ceden ante el tiempo. Es un cuadro que pinta la cruda vida cotidiana.
Dónde y cuándo
Esta historia de abandono se escribe en el corazón de Cuba, en la capital, La Habana, especialmente en el denso municipio de Centro Habana. Sus calles estrechas y edificios con siglos de existencia son los protagonistas silenciosos de esta decadencia.
Las imágenes actuales, que circularon el viernes 13 de febrero de 2026, muestran la magnitud del problema sin adornos. Bajo el sol caribeño, los vertederos improvisados crecen día a día, atrayendo consigo malos olores, roedores y un sinfín de insectos.
Por qué es importante
Este deterioro no es un asunto menor; afecta de lleno la vida de miles de habaneros. Para los vecinos, significa convivir en un ambiente de precariedad constante y sentirse siempre vulnerables ante lo que pueda pasar.
Además, esta situación expone el contraste entre las viejas promesas de una “ciudad maravilla” y la dura realidad de sus barrios más poblados. Es un golpe directo a la salud pública y a la calidad de vida, un espejo de la falta de inversión en la infraestructura más básica de la ciudad.
Qué dicen las partes
Los residentes de Centro Habana alzan su voz con cansancio, denunciando que los camiones de recogida de basura pueden tardar días o incluso semanas en aparecer. Es un reclamo que se ahoga entre el olvido y la escasez de recursos.
Mientras tanto, se percibe una clara desigualdad en el trato: las zonas turísticas gozan de una atención prioritaria, dejando a los barrios populares en un segundo plano. Este contraste genera frustración y la sensación de un abandono sistemático por parte de las autoridades.
Qué viene ahora
El camino por delante exige una intervención profunda, un verdadero compromiso con la recuperación de la ciudad. Será necesario sanear todo el entorno, invertir en viviendas dignas y renovar las redes hidráulicas que ya no dan más.
Mientras tanto, la imagen de La Habana, con sus calles desbordadas de basura y sus edificios a punto de caer, persiste en el día a día. La solución no es sencilla ni inmediata, pero la ciudad entera espera por una nueva melodía.
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