Un Niño Migrante en Texas: Congresistas Visitan a Liam de 5 Años Detenido

jueves, 29 de enero de 2026

En pocas palabras

Congresistas visitan a un niño ecuatoriano de 5 años y a su padre en un centro de detención en Texas, generando debate sobre las políticas migratorias de Trump.

Mas detalles

Qué pasó

En el corazón de Texas, una escena detuvo el aliento. Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano de apenas cinco años, y su padre, Adrián Alexander Conejo Arias, fueron detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Fue un 20 de enero, un día cualquiera que marcó un antes y un después para esta familia.

La imagen de Liam, con su gorro azul y mochila de Spider-Man, bajo custodia, se volvió viral. Esta foto encendió los corazones y reavivó la discusión sobre las estrictas políticas migratorias del presidente Donald J. Trump y su impacto en la frontera.

Dónde y cuándo

El encuentro sucedió en el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, en Dilley, cerca de San Antonio. Allí, un miércoles reciente, los congresistas Joaquín Castro y Jasmine Crockett pasaron media hora con Liam y su padre en una sala de audiencias, un lugar cargado de espera.

La detención de Liam ocurrió el 20 de enero, justo al volver del preescolar, según informó Zena Stenvik, superintendente de sus escuelas en Minneapolis. Fuera del centro, el ambiente vibraba: manifestantes con tambores y gritos como “¡Los niños no son criminales!” enfrentaron balas de gas pimienta de la policía. Un día de tensiones bajo el cielo texano.

Por qué es importante

Esta historia, la de Liam y su padre, es más que un simple suceso. Es el reflejo de la gran controversia que rodea las políticas migratorias del presidente Donald J. Trump, especialmente en lo que respecta a la detención de menores. Pone en jaque la sensibilidad social y los derechos humanos.

La visita de los congresistas y, crucialmente, la orden judicial que frenó la deportación, son pasos significativos. Muestran que el sistema legal y político de Estados Unidos está buscando un difícil equilibrio entre la seguridad fronteriza y la protección de los más vulnerables. El caso de Liam es una ventana a un debate profundo sobre la esencia de nuestra sociedad.

Qué dicen las partes

Desde el Congreso, Joaquín Castro hizo un llamado directo al presidente Trump, pidiéndole pensar en sus propios nietos y en la situación de los niños detenidos. Castro compartió que Liam duerme mucho y extraña a su madre y a sus compañeros de escuela, como cualquier niño.

En las calles, el grito era unánime: “¡Los niños no son criminales!”, resonaba entre los manifestantes. La superintendente Zena Stenvik confirmó que la detención de Liam ocurrió al salir del preescolar, un detalle que impactó a muchos. Las versiones de funcionarios, abogados y vecinos sobre la oportunidad de dejar al niño con alguien antes de la detención, sin embargo, se cruzan y a veces se contradicen.

Qué viene ahora

Un juez federal ha dictado una orden de restricción temporal, poniendo un alto a la deportación de Liam y su padre. Es un respiro, un compás de espera, mientras sus abogados preparan la impugnación legal de la detención. La batalla en los tribunales apenas comienza.

El futuro de esta familia ecuatoriana se definirá en los estrados judiciales. Pero más allá de su caso particular, la historia de Liam seguirá iluminando el complejo panorama migratorio. Continuará avivando la discusión sobre cómo el gobierno federal maneja a los menores migrantes y hasta dónde se extienden sus derechos en suelo estadounidense. Este relato, sin duda, aún no ha terminado.

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