Trump endurece el cerco petrolero a Cuba y Díaz-Canel responde con fuego verbal

viernes, 30 de enero de 2026

En pocas palabras

Donald Trump firma una orden ejecutiva para cortar el suministro de petróleo a Cuba, lo que provoca una fuerte y confrontacional respuesta de Miguel Díaz-Canel.

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Qué pasó

La Casa Blanca ha vuelto a mover sus fichas. El presidente Donald Trump firmó una nueva orden ejecutiva, una que aprieta aún más la tuerca sobre Cuba. Esta medida busca, ni más ni menos, cortar el suministro de petróleo a la isla. Para lograrlo, se planea imponer aranceles a cualquier país que se atreva a enviar combustible a La Habana.

La respuesta desde la capital cubana no se hizo esperar. Miguel Díaz-Canel, con un tono encendido, salió al frente. Acusó a Estados Unidos de buscar «asfixiar la economía cubana» bajo un «pretexto mendaz y vacío de argumentos», elevando el pulso entre ambas naciones a un nuevo nivel de tensión.

Dónde y cuándo

La escena se desarrolla a principios del año 2026. Es un viernes, el 30 de enero, cuando las noticias vuelan entre Washington y La Habana. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump da su firma a la orden ejecutiva. Mientras, en Cuba, Miguel Díaz-Canel sube al estrado, respondiendo al eco de las decisiones tomadas al norte.

El sol de invierno apenas se asomaba en el Caribe mientras las palabras cruzaban el estrecho de la Florida. Los actores principales son estos dos líderes, cada uno desde su balcón, fijando posturas que prometen marcar el ritmo de los próximos meses.

Por qué es importante

Esta jugada de Washington no es menor. Se trata de una ofensiva directa a la columna vertebral de la economía cubana: la energía. Si el suministro de petróleo se corta, la vida en la isla podría enfrentar serias dificultades. Los carros se detendrían, las fábricas reducirían su marcha y la cotidianidad de millones cambiaría.

Además, esta medida impacta a otros jugadores en el tablero global. Países como México, Rusia o Argelia, que mantienen intercambios energéticos con La Habana, podrían verse afectados por los nuevos aranceles. Es una estrategia que, según fuentes, busca acelerar un cambio de régimen en Cuba, apostando a un escenario de colapso energético.

Qué dicen las partes

Desde La Habana, las palabras son contundentes. Díaz-Canel cuestionó a los funcionarios estadounidenses que niegan el bloqueo, preguntando si «el Secretario de Estado y sus arlequines» todavía dirían que no existe. Calificó la política de Washington de «fascista, criminal y genocida», un lenguaje fuerte que subraya la gravedad de la situación.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, no se quedó atrás, denunciando un «brutal acto de agresión». Advirtió que la Casa Blanca busca un «bloqueo total» energético y someter al país a «condiciones de vida extremas». Acusa a EE. UU. de usar el «chantaje» contra terceros países con «aranceles arbitrarios y abusivos». La orden ejecutiva, por su parte, declara a Cuba una «amenaza inusual y extraordinaria» y la acusa de desestabilizar la región.

Qué viene ahora

El horizonte cubano se vislumbra con nubes de incertidumbre. La inminente crisis energética podría desatar una serie de reacciones y ajustes en la vida diaria de la isla. Las embajadas y empresas extranjeras ya están revisando sus planes de contingencia, preparándose para lo que podría ser una crisis mayor de suministro.

Este pulso entre Washington y La Habana entra en una fase de máxima tensión geopolítica. El mundo observa cómo se desarrolla esta confrontación, esperando ver qué nuevas fichas se moverán en este complejo ajedrez. Los próximos meses serán clave para entender el verdadero alcance de esta ofensiva.

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