Tragedia en Pinar del Río: Una Carrera Ilegal Cuesta una Vida

miércoles, 28 de enero de 2026

En pocas palabras

Raciel Acosta Calzada murió en Pinar del Río durante una carrera ilegal de motos, tras ser impactado por un vehículo fuera de control. El suceso deja heridos y reaviva la demanda de acción contra estas prácticas peligrosas.

Mas detalles

Qué pasó

Un motor rugió fuerte en la tarde. De repente, una tragedia se desató. En medio de carreras ilegales, una motocicleta se salió de control. Se estrelló contra Raciel Acosta Calzada, quitándole la vida al instante.

El suceso dejó a varias personas más heridas, testigos mudos del asfalto caliente. Fue un momento de caos y dolor que interrumpió la aparente normalidad.

Dónde y cuándo

Todo ocurrió en Pons, un rincón de Minas de Matahambre, allá en la provincia de Pinar del Río, Cuba. El sol de enero de 2026 ya se iba, y las motos, como sombras rápidas, corrían donde no debían.

Raciel, de 43 años, vio su último atardecer en esa calle, mientras el metal y la velocidad pintaban un cuadro sombrío en la memoria del pueblo.

Por qué es importante

La muerte de Raciel es un grito en el asfalto, una señal clara de alarma. Muestra el peligro latente de esas carreras prohibidas que, a menudo, se convierten en costumbre en la zona.

Para la gente de Pons, es la prueba de que el riesgo es real, que la vida se va en un segundo si no hay orden. Esta tragedia cierra una tarde tranquila y abre la puerta a la profunda preocupación de una comunidad entera.

Qué dicen las partes

La plataforma "NiO Reportando un Crimen" fue la que confirmó el triste nombre: Raciel Acosta Calzada. Los vecinos del pueblo, con la voz quebrada, aseguran que estas situaciones ocurren con frecuencia.

Dicen que las autoridades saben lo que pasa y, muchas veces, miran sin actuar. Sostienen que los motores siguen sonando y la calle es un peligro constante. Hasta ahora, el silencio oficial ha sido la única respuesta, ni una palabra sobre posibles investigaciones.

Qué viene ahora

Ahora, los ojos de todos están puestos en las calles de Pons, esperando. La gente pide a gritos que se frene este baile peligroso de las motocicletas, que se tomen medidas urgentes y definitivas.

Se espera ver si esta vez las autoridades actúan con contundencia, si el rugido de los motores se calma para siempre. Será el tiempo quien diga si la muerte de Raciel se convierte en un cambio real o si solo se transforma en otro eco triste en el viento de Pinar del Río.

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