El Silencio del Trombón: Florida, Camagüey, de Luto por José Alberto Reyes Luis

miércoles, 21 de enero de 2026

En pocas palabras

Florida, Camagüey, se viste de luto por la trágica muerte del joven trombonista José Alberto Reyes Luis en un accidente de tránsito. Su partida prematura deja un gran vacío.

Mas detalles

Qué pasó

La ciudad de Florida, en Camagüey, ha quedado envuelta en un manto de tristeza. Un soplo helado se llevó a José Alberto Reyes Luis, un trombonista de apenas 26 años. Su música, su risa, todo se apagó de golpe la madrugada del pasado sábado 17 de enero de 2026, en un trágico accidente de tránsito.

Era una promesa en ascenso, un joven talento que empezaba a brillar con luz propia en la escena musical cubana. Tocaba el trombón con maestría en la agrupación urbana de Velito el Bufón, llenando de ritmo cada escenario que pisaba. Ahora, solo nos queda el eco de su arte.

Dónde y cuándo

La fatalidad los encontró en el camino, mientras el autobús que transportaba al grupo musical rodaba hacia Camagüey. Tenían una presentación, una cita con el público, pero la carretera, a veces, esconde giros amargos.

Fue en Florida, su tierra natal, donde se realizó el sepelio, un adiós cargado de respeto y un dolor profundo. El saxofón de Ángel Rodríguez Prado, amigo y colega de José Alberto, entonó un “Aleluya”, una melodía que flotó en el aire como una lágrima sonora, conmoviendo a todos los presentes.

Por qué es importante

Esta partida prematura golpea con fuerza el corazón de la cultura cubana. Es la pérdida de un talento joven, en plena efervescencia creativa, que se nos va antes de tiempo. Una ausencia que resuena, no solo en los escenarios que dejó vacíos, sino en cada rincón de la comunidad.

Su historia reaviva una preocupación constante: la seguridad en nuestras carreteras. Es un recordatorio doloroso de los riesgos que enfrentan muchos artistas al viajar de noche, llevando su arte de un pueblo a otro. Es una herida que se abre, mostrando un camino por recorrer.

Qué dicen las partes

Las redes sociales se llenaron de mensajes, un lamento colectivo que se hizo voz. Amigos y compañeros de ruta compartieron palabras de cariño y admiración, destacando no solo al músico excepcional, sino también al buen hombre que era. Hablaban de su disciplina, de su respeto, de esa pasión inmensa que sentía por la música.

“El vacío es inmenso”, repetían. Quieren que su memoria, que su legado musical, permanezca vivo. Un abrazo solidario a la familia y un tributo a un joven que dejó huella con cada nota de su trombón.

Qué viene ahora

El trombón de José Alberto ha quedado en silencio, pero su eco quizás impulse una reflexión necesaria. Tal vez esta pena mueva a las autoridades a mirar con más cuidado el estado de las vías y las condiciones de viaje para nuestros artistas. Es un llamado a la acción, a cuidar a quienes nos brindan tanta belleza.

Es la triste herencia de una partida, una pregunta abierta sobre cómo podemos proteger mejor a nuestros talentos. Su historia, como un verso melancólico, nos obliga a pensar en el camino que aún nos queda por andar para evitar más duelos como este.

Comentarios

Cargando...
Cargando comentarios...