Santiago de Cuba: Apagón Digital Revela Crisis en Telecomunicaciones y Equipos Obsoletos

jueves, 22 de enero de 2026

En pocas palabras

Santiago de Cuba enfrenta un apagón en la televisión digital por fallas técnicas, equipos obsoletos y una crisis eléctrica que agrava la interrupción del servicio.

Mas detalles

Qué pasó

Desde la tarde del martes 21 de enero de 2026, la televisión digital en Santiago de Cuba se ha ido a negro. El canal 21, que transmitía en formato estándar, dejó de funcionar de repente, sumiendo a miles de hogares en un silencio televisivo.

Fue una avería, un fallo en el sistema de radiación del transmisor, lo que cortó la señal de cuajo. Los especialistas han intentado, pero el problema es terco y la solución no ha llegado tan rápido como se quisiera.

Incluso, tuvieron que mover la programación del canal estándar al canal 38, pidiendo a la gente que resintonicen sus aparatos, casi como si buscaran una nueva estación en la radio vieja. Pero la televisión de alta definición, esa que muestra las imágenes más nítidas, sigue en tinieblas, inalcanzable para una buena parte de los televidentes.

Dónde y cuándo

El escenario de este apagón fue Santiago de Cuba, una ciudad que ahora mira sus pantallas con un brillo ausente. Todo comenzó el martes 21 de enero de 2026, una tarde que prometía imágenes y voces, pero entregó la nada.

Los técnicos, las manos expertas, se han afanado en el centro de transmisiones de Boniato, entre cables y equipos que ya han visto pasar muchas lunas. Han intentado arreglar el corazón que bombea la señal, pero la humedad y la luz del día juegan también su parte en la espera para una intervención mayor.

Por qué es importante

Este silencio televisivo no es solo una molestia para quien quiere ver su novela o las noticias. Para miles de santiagueros, sobre todo los adultos mayores, es como cerrar una ventana al mundo, dejándolos desconectados.

Revela la piel frágil de las telecomunicaciones en la isla. La maquinaria vieja, con décadas de batallas, se resiste a morir pero se cae a pedazos. Los repuestos, esos pequeños grandes héroes, simplemente no aparecen cuando se les necesita.

Cada apagón eléctrico, cada temblor en el voltaje, es un golpe más para estos aparatos sensibles. Es como una enfermedad crónica que carcome la tecnología y acorta la vida de lo poco que hay. Esto cierra la puerta a la información y abre una rendija a la incertidumbre.

Qué dicen las partes

Las autoridades, con voz oficial, han pedido disculpas por la interrupción. Han prometido que mantendrán a la gente informada, como un locutor que da la hora en un tiempo de espera. También han reconocido que la intervención del equipo de planta exterior es crucial, pero la esperan para cuando el sol y el aire den tregua.

No hay soluciones mágicas, solo trabajos a la intemperie. Los propios técnicos del sector, en voz baja, saben que la vejez de los equipos y la danza de los apagones son un matrimonio terrible para la estabilidad de la señal. Es una lucha diaria contra el desgaste y la escasez de recursos.

Qué viene ahora

Ahora, la mirada está puesta en el jueves 22 de enero, si el clima lo permite, para que el equipo de planta exterior intente el rescate. Mientras tanto, a los televidentes les toca un ejercicio de paciencia y de resintonización, como quien busca una aguja en un pajar.

Pero este episodio es un eco de lo que podría seguir. La infraestructura envejecida y la falta de inversión son sombras largas que se proyectan sobre el futuro de los servicios en la región. Es una historia que no termina con un solo arreglo, sino que sigue escribiéndose con cada nueva avería.

Santiago de Cuba, y la isla entera, observa cómo cada interrupción no es solo un fallo técnico, sino un espejo de un sistema que va tirando con remiendos, con lo que hay, a la espera de un mañana incierto.

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