Santa María del Mar Despierta con Carteles que Claman por Libertad
lunes, 26 de enero de 2026
En pocas palabras
En Boca Ciega, Santa María del Mar, aparecieron carteles contra el régimen en casas abandonadas, mostrando el descontento popular.
Mas detalles
Qué pasó
En un rincón de Cuba, donde el mar susurra secretos, algo distinto rompió la calma del amanecer. Vecinos de Boca Ciega, en Santa María del Mar, se toparon con un espectáculo inusual. Sobre paredes viejas de casas olvidadas, aparecieron mensajes claros, directos.
Eran carteles. Gritos silenciosos que pedían libertad, que alzaban la voz contra el gobierno, con etiquetas como #SOSCuba y #PatriaYLibertad.
Dónde y cuándo
Esto ocurrió un domingo, el 25 de enero de 2026. La escena se desplegó en Boca Ciega, una zona costera de Habana del Este. Es un paraje marcado por el olvido. Muchas casas están en ruinas, casi desiertas, y los servicios básicos se tambalean.
Allí, entre el salitre y los muros rotos, los carteles se hicieron visibles. Una imagen que fusiona el abandono con la fuerza de un mensaje que busca ser visto.
Por qué es importante
Estos carteles no son un chispazo aislado. Son el reflejo de un descontento que crece en muchas esquinas de la isla. Importan porque, en un lugar donde hablar alto puede costar caro, estos mensajes son una forma de decir "basta".
Demuestran que el hartazgo de la gente, por la crisis, los apagones y la falta de futuro, es más fuerte que el miedo. Las casas vacías, testigos del deterioro, ahora son lienzos de una protesta que no se rinde. Es un espejo triste, pero real, de lo que vive el pueblo.
Qué dicen las partes
Desde este balcón de noticias, no se escucharon voces oficiales respondiendo a los carteles. Pero las partes que sí hablan, aunque sea en silencio, son los ciudadanos. Sus mensajes en las paredes son su propia declaración.
Dicen que la escasez muerde, que los precios suben y que los jóvenes no encuentran un mañana claro. No son palabras al viento, sino frases de una frustración que se repite en cada rincón.
Qué viene ahora
Lo de Boca Ciega se suma a una cadena de hechos similares en otras provincias. No es un evento que se esfume con la brisa del mar.
Lo que viene ahora, quizás, es más de lo mismo: un pueblo buscando rendijas para expresarse y una crisis que sigue apretando. Es una historia que continuará escribiéndose en las calles y en el susurro de la gente que ya no quiere callar.
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