Recluso con Hepatitis en Santiago de Cuba Espera Traslado Hospitalario

jueves, 12 de febrero de 2026

En pocas palabras

Un joven de 23 años, Vladimir Pileta Calderín, con hepatitis en la prisión Confianza de Santiago de Cuba, no ha sido trasladado a un hospital, generando angustia familiar.

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Qué pasó

En Santiago de Cuba, la prisión de Confianza guarda una historia de angustia. Vladimir Pileta Calderín, un joven de 23 años, padece hepatitis. Su familia denuncia que, pese a la enfermedad, el traslado a un hospital especializado no llega.

La urgencia de atención médica se vuelve un clamor silencioso tras los muros. Cada día sin tratamiento es un riesgo que crece, mientras el tiempo corre en su contra.

Dónde y cuándo

Este drama se escribe bajo el sol de Santiago de Cuba, en el penal Confianza. La denuncia llegó a oídos públicos el jueves 12 de febrero de 2026. Allí, entre rejas y pasillos, la salud de Vladimir se deteriora, envuelta en incertidumbre.

Sus seres queridos, desde fuera, viven la angustia de no tener respuestas claras. La situación se agrava con cada jornada que pasa, sin que la ayuda prometida se materialice.

Por qué es importante

Más allá de un caso individual, esta situación ilumina la atención médica en las cárceles cubanas. Es un recordatorio del derecho inalienable a la salud, incluso para quienes están privados de libertad.

Para la familia de Vladimir, y para la sociedad, es crucial la transparencia. Un caso así subraya la responsabilidad del Estado de asegurar condiciones dignas y atención médica oportuna a todos.

Qué dicen las partes

La voz de la familia, aunque anónima por temor, es clara: buscan ayuda urgente. Relatan intentos fallidos de contactar a las autoridades, recibiendo solo silencio. No hay confirmación sobre el estado ni el posible traslado.

Del lado oficial, no hay eco. La ausencia de un pronunciamiento oficial deja un vacío. Mientras, organizaciones de derechos humanos recuerdan el deber de garantizar la salud de los reclusos.

Qué viene ahora

Los allegados de Vladimir aguardan, con la esperanza de que la denuncia impulse una acción. Quieren una evaluación médica completa y, si es necesario, un traslado hospitalario inmediato.

El temor a que la demora agrave su condición es palpable. La pregunta que queda es si habrá una respuesta oficial y qué pasos se tomarán para asegurar el bienestar de este joven en prisión.

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