Policlínicos en Sancti Spíritus Usarán Generadores Solo para Emergencias Médicas
lunes, 16 de febrero de 2026
En pocas palabras
Los policlínicos en Sancti Spíritus, Cuba, activarán sus grupos electrógenos únicamente para emergencias médicas críticas, como infartos, debido a la escasez de combustible en la isla.
Mas detalles
Qué pasó
La noticia, como un eco, se ha extendido por Sancti Spíritus: los policlínicos de la provincia, esos puntos clave de la salud local, solo encenderán sus grupos electrógenos en casos de urgencia médica. Es una medida drástica, sí, pero necesaria ante la crónica escasez de combustible que asfixia a la isla. El rugido de los generadores será, de ahora en adelante, un sonido reservado para lo más crítico.
Dónde y cuándo
El escenario es la provincia de Sancti Spíritus, en Cuba. Y el momento, este lunes 16 de febrero de 2026. La directora de asistencia médica, Mirta Santos León, fue quien, con voz clara, confirmó la disposición. Imaginen la luz tenue en las salas de espera, esperando el momento preciso para la activación de la energía vital.
Por qué es importante
Esta decisión, aunque busca salvaguardar vidas en momentos extremos, cambia el pulso de la atención médica diaria. Para el ciudadano común, significa que un chequeo rutinario o una dolencia menor no justificará el uso de un generador. La crisis energética, como una marea, ha llegado hasta la consulta médica, priorizando lo urgente sobre lo importante para el día a día.
Qué dicen las partes
La doctora Santos León, hablando para Radio Sancti Spíritus, fue muy específica. "Para un catarro, un cuadro asmático o cualquier patología común no es necesario activar el grupo electrógeno", dijo. Solo un infarto o un edema pulmonar agudo, es decir, lo que apremia la vida, activará la maquinaria. Las pruebas de laboratorio, esos ojos diagnósticos, se concentran en las mañanas, por dos horas, siempre que el combustible lo permita. Es un malabarismo diario.
Qué viene ahora
Se abre ahora un compás de espera. Las autoridades sanitarias seguirán de cerca la situación, como quien observa un termómetro. Son medidas temporales, pero que dibujan un futuro incierto. La población, por su parte, aprenderá a navegar esta nueva normalidad, donde la energía es un bien preciado, y la salud, un servicio que se ajusta al ritmo caprichoso del combustible disponible.
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