Padre Alberto Reyes denuncia apagones en Cuba como castigo psicológico
miércoles, 28 de enero de 2026
En pocas palabras
El padre Alberto Reyes comparte un texto anónimo que describe los apagones en Cuba no solo como falta de luz, sino como una estrategia de desgaste psicológico y castigo.
Mas detalles
Qué pasó
El padre Alberto Reyes, una voz que no calla en la Cuba actual, ha puesto en circulación un escrito que, aunque sin firma, toca una fibra sensible. Este texto no se limita a describir los apagones como simples cortes de luz. Los presenta como una táctica, una forma calculada de castigo que va minando el espíritu de la gente día tras día.
Dónde y cuándo
Esta escena, con sus luces y sus sombras forzadas, transcurre a lo largo y ancho de Cuba. El padre Reyes, en particular, ejerce su ministerio en Camagüey, un rincón de la isla donde la oscuridad programada es una compañera casi constante. Los hechos se enmarcan en la realidad actual del 28 de enero de 2026, dejando claro que no es un suceso aislado, sino un capítulo más en una larga novela de penurias cotidianas.
Por qué es importante
La importancia de esta denuncia trasciende el simple inconveniente. No es solo que se pudra la comida o que el teléfono no cargue; es que se pudre la cabeza, se rompe la calma. La ciencia lo confirma: vivir sin electricidad constante destroza la salud mental, invitando a la ansiedad, la irritabilidad y la depresión.
Los apagones, según el texto, envían un mensaje claro y crudo: "No tienes control ni sobre lo mínimo". Esto genera una "indefensión aprendida", un sentimiento de impotencia que apaga proyectos, sueños y, al final, la esperanza. Es una crisis que va más allá de lo energético; es profundamente humana.
Qué dicen las partes
El padre Alberto Reyes, a pesar de las constantes presiones, como una citación reciente de la Seguridad del Estado en Camagüey, comparte este texto porque resuena con la verdad que él mismo ha denunciado. No lo escribió él, pero lo hace suyo por lo que dice.
El autor anónimo, por su parte, habla con la voz de muchos cubanos. Critica la idea de que deben "resistir" y "adaptarse" a una anormalidad: vivir en la oscuridad forzada del siglo XXI. Se niega a aceptar que "sobrevivir" se convierta en sinónimo de "vivir".
Qué viene ahora
El horizonte cubano, visto desde este balcón de noticias, no promete un amanecer inmediato. Las voces críticas, como la del padre Reyes, seguirán buscando resquicios de luz en medio de la penumbra. Es probable que la "rabia contenida" que describe el texto siga acumulándose, esperando un cauce.
Queda por ver si esta exposición pública de la miseria silenciosa moviliza conciencias o genera algún cambio. Mientras tanto, la vida en Cuba continuará su danza agridulce alrededor de la hora del apagón, buscando la luz, tanto la de los bombillos como la de la esperanza.
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