México, el Nuevo Horizonte: Ola Migratoria Cubana Alcanza Cifras Récor

jueves, 22 de enero de 2026

En pocas palabras

México se ha vuelto el refugio principal para miles de cubanos, con un número récord de permisos humanitarios. Sin embargo, la burocracia y los abusos empañan este nuevo camino.

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Qué pasó

Una marea de cubanos ha encontrado en México un puerto de esperanza, un lugar donde echar anclas lejos de su tierra. Durante el último año, este país se ha convertido en el destino principal para quienes buscan una nueva vida, un respiro.

Las cifras oficiales no mienten: de cada diez personas que recibieron un permiso de residencia humanitaria, casi ocho eran de la isla. Es una migración que no habíamos visto antes, un éxodo silencioso pero fuerte que dibuja nuevos mapas en el corazón de América.

Dónde y cuándo

Entre los meses de octubre de 2024 y junio de 2025, el trajín se hizo palpable en las oficinas de migración mexicanas. Desde Tijuana, con su promesa de cruce, hasta la calma de Palenque, el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) entregaron miles de tarjetas.

Fueron 5.191 en total, pero los cubanos, con sus historias a cuestas y sus ojos fijos en el horizonte, sumaron 3.284. Ellos son los protagonistas de este capítulo, los rostros que se dibujan en las salas de espera, buscando un papel que les dé un poco de paz.

Por qué es importante

Esto no es un simple número. Es la señal clara de una huida masiva desde Cuba, la muestra de que algo profundo mueve a estas familias a dejarlo todo atrás. Para México, es un desafío grande, un espejo que refleja la necesidad de proteger a quienes llegan.

La importancia radica en las vidas que se transforman, en los derechos que se defienden o, lamentablemente, se postergan. Este flujo abre una conversación urgente sobre cómo se reciben a los vulnerables y cómo se construye un puente, no un muro, para su esperanza.

Qué dicen las partes

Mientras las autoridades muestran los permisos entregados, las organizaciones de derechos humanos levantan la voz. Señalan que, a pesar de las tarjetas, solo el 3% de las solicitudes de asilo lograron pasar el filtro. La mayoría queda en el aire, en un "limbo legal" que se estira por más de un año.

Los relatos de los migrantes, que viajan por rutas a veces invisibles, hablan de abusos. Hostigamiento, extorsión, la dolorosa pérdida de pertenencias. La protección oficial, dicen, no siempre llega a la calle, a los caminos polvorientos donde la vulnerabilidad es la única compañera.

Qué viene ahora

El camino que sigue es incierto, pero lleno de la misma esperanza. México tiene diez oficinas de la Comar, dispuestas a escuchar, pero el sistema está saturado, a veces desbordado. La espera será larga para muchos, con días y noches en condiciones precarias.

Es imperativo que las autoridades y las organizaciones civiles trabajen juntas, tejan una red más fuerte para que estos viajeros no se queden a la deriva. Se necesitan políticas ágiles, no laberintos, que permitan a los migrantes integrarse sin sumar más riesgos a su ya difícil aventura. La historia de la marea cubana en México apenas comienza a escribirse, y el próximo capítulo, esperamos, será de soluciones y humanidad.

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