La Mesa Redonda Enciende la Furia en Redes: Crisis y Desencanto Ciudadano
martes, 10 de febrero de 2026
En pocas palabras
La emisión de Mesa Redonda sobre la crisis energética y bancaria desató una ola de críticas en redes sociales, reflejando el cansancio y la desconfianza ciudadana.
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Qué pasó
En el aire caliente de la noche cubana, el programa “Mesa Redonda” salió al encuentro del pueblo. La idea era hablar claro sobre la espinosa crisis de energía, el tambaleante sistema bancario y esas ayudas que llegan de afuera. Pero la conversación, lejos de traer calma, encendió más bien una hoguera de quejas.
Las redes sociales se llenaron de voces. Gentes de a pie, desde sus hogares, decían que aquello no era la verdad que vivían. Las explicaciones oficiales no convencieron; faltaban soluciones concretas que tocaran la realidad diaria.
Dónde y cuándo
Este murmullo de descontento se escuchó por toda la isla, vibrando en los teléfonos y computadoras, justo después de la emisión de ese programa tan esperado. Fue un martes, de esos de mediados de febrero de 2026, cuando las palabras de la televisión se estrellaron contra la pared de la vida.
En cada rincón, la gente conectada a internet, o a veces sin luz para verlo, compartía su sentir. Desde Pinar del Río hasta Santiago de Cuba, el eco de la frustración fue el mismo. La pantalla mostraba a los oficiales, pero las casas sentían el apagón.
Por qué es importante
Esto no es un simple desacuerdo, es el reflejo de una grieta profunda. La voz oficial, la que sale por televisión, parece hablar otro idioma que la voz de la calle. Es un diálogo de sordos, donde las respuestas no calman y las promesas se desvanecen.
La importancia radica en que la confianza, esa que une a los pueblos con sus gobernantes, se erosiona con cada apagón y cada cajero vacío. Es un síntoma de un malestar que va más allá de un discurso, que toca la mesa, la salud y la esperanza de cada familia.
Qué dicen las partes
Desde el programa, las autoridades se esforzaron en detallar la situación, ofreciendo números y explicaciones sobre los desafíos del país. Argumentaron que se trabaja sin descanso para superar las adversidades que golpean la economía y los servicios.
Pero la gente, en sus comentarios, pintó otro cuadro. Alejandro Pérez Guilarte habló de "tanto dinero robado al pueblo". Michel Mantilla sentenció: "ya no engañan a nadie". Roberto López se preguntó por los resultados reales para la comida de los cubanos. Y Layter Rodríguez pidió menos hablar y más hacer.
Sobre los bancos, Mar lamentó que, sin electricidad, no funcionaran. Zoila García Perera contó que en muchas provincias los cajeros no daban ni un peso. La angustia por la falta de leche para los niños la puso Ivonne González. Y Yayi Dallarys Benítez alertó sobre la interrupción del transporte para pacientes que necesitan diálisis. Muchos ni siquiera pudieron ver el programa, atrapados en la oscuridad de un apagón.
Qué viene ahora
El camino por delante parece envuelto en la misma bruma de incertidumbre. La brecha entre lo que se dice y lo que se vive sigue abierta, y no muestra señales de cerrarse fácil. La gente seguirá buscando respuestas, y quizás otros espacios, para contar su verdad.
El gobierno, por su parte, tiene el reto no solo de resolver la escasez, sino de reconectar con un pueblo que parece haber perdido la fe en las palabras. La película sigue, y en la próxima escena, habrá que ver si los protagonistas logran, por fin, escucharse.
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