Matanzas: Un Lazo de Calor para Quienes Enfrentan el Frío en la Calle
sábado, 31 de enero de 2026
En pocas palabras
La Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Matanzas organiza una jornada de solidaridad para llevar abrigo y alimento a personas sin hogar ante las bajas temperaturas.
Mas detalles
Qué pasó
En el corazón de Matanzas, una llamada a la solidaridad ha resonado. La Iglesia de la Comunidad Metropolitana ha puesto en marcha una iniciativa conmovedora para tender una mano a quienes más lo necesitan en la ciudad. Es una carrera contra el frío que ya se siente en las calles.
Se están preparando para cocinar una caldosa nutritiva, esa sopa que abraza el alma, y para recolectar mantas y abrigos. La meta es simple: que nadie pase la noche a la intemperie sin algo que lo proteja del helado aliento de la noche.
Dónde y cuándo
Esta ola de calor humano se gesta en la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, situada en la calle Cuba #3002, entre Compostela y América, allí en Matanzas. Es el punto de encuentro para el buen samaritano.
El gran día de la entrega es este domingo 1 de febrero. Pero la recolección de donaciones ya está en marcha, y solo quedan dos días para que el buen corazón de los matanceros se haga sentir en cada prenda y cada plato. Las bajas temperaturas son el telón de fondo de esta historia.
Por qué es importante
La importancia de esta jornada se mide en el calor que llega a los cuerpos y en la esperanza que despierta en los ojos. Para las personas en situación de calle, que enfrentan la pobreza y la desnutrición cada día, un plato de comida caliente y un abrigo son mucho más que una ayuda: son un recordatorio de que no están olvidados.
Esta iniciativa no solo alivia el frío físico, sino que también teje un manto de comunidad y empatía en la ciudad. Es un gesto que reafirma el valor de cada vida y la fuerza de la unión ante la adversidad.
Qué dicen las partes
Desde la Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Cuba, el mensaje es claro y directo: no podemos ignorar la realidad de las bajas temperaturas y la vulnerabilidad.
Hacen un llamado a la acción, a unirse como comunidad, pues “cada gesto cuenta y cada ayuda puede marcar la diferencia”. Resaltan que “la solidaridad es un acto que nos humaniza y nos une”, haciendo eco de la enseñanza bíblica que habla de alimentar al hambriento y vestir al desnudo.
Qué viene ahora
En los próximos días, la ciudad verá a voluntarios en movimiento, llevando esa caldosa humeante y las mantas cálidas a los rincones donde más se necesita. La recolección de donaciones sigue siendo urgente hasta el último momento.
La iglesia invita a la comunidad a seguir donando, a unirse como voluntarios para el reparto, y a señalar esos lugares donde duermen quienes no tienen techo. Cada matancero puede ser un faro, guiando la ayuda hacia quienes más la anhelan. El final de esta historia no está escrito, lo escribimos todos juntos, acto a acto.
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