La noche en Pinar del Río: Un robo de alimentos y dos sombras detenidas
martes, 27 de enero de 2026
En pocas palabras
En la quietud de la madrugada pinareña, dos hombres fueron capturados robando alimentos esenciales de un almacén, destinados a los más vulnerables.
Mas detalles
Qué pasó
Una madrugada, cuando el sueño cubría Pinar del Río, una patrulla rompió el silencio. No era el canto del gallo, sino el rastro de un robo en un almacén.
Dos figuras, cargadas de víveres, intentaban escabullirse bajo el manto de la oscuridad. La escena, breve y tensa, se desplegó con la rapidez de un parpadeo.
Dónde y cuándo
El suceso se bordó en la comunidad de 7 Matas. Las agujas del reloj marcaban la una de la madrugada cuando todo ocurrió.
Odelay Hernández y Leyan Hernández fueron los protagonistas inesperados de esta escena nocturna. Bajo la luz tenue de la luna, la policía los encontró en plena acción.
Un saco de arroz importado, doce de azúcar negra, veintiún compotas y diez bolsas de leche: un botín que hablaba de necesidades urgentes.
Por qué es importante
Este hurto no era un simple despojo. Era un golpe directo a la mesa de los más frágiles.
Hablamos de los niños que esperan su compota, de los ancianos que aguardan su leche, y de los enfermos que dependen de ese sustento.
En Cuba, donde la escasez marca el día a día, cada alimento cuenta con un valor inmenso. Este incidente, como un espejo, refleja la presión que la falta de provisiones ejerce sobre la gente en la vida cotidiana.
Qué dicen las partes
Desde los altavoces oficiales, la Policía Nacional Revolucionaria se presentó como el ojo vigilante. Hablaron de “profesionalismo” y de una “rápida actuación” de sus agentes.
Para ellos, este operativo era la prueba de que el delito es detectado y sancionado. Subrayaron que estos no eran víveres cualquiera, sino un auxilio esencial para los grupos más necesitados.
Calificaron el robo como un acto que afecta directamente a quienes más apoyo requieren, destacando la gravedad del suceso.
Qué viene ahora
Y ahora, ¿qué sigue? Las voces oficiales prometen reforzar la vigilancia en los almacenes.
Invitan a la “reflexión colectiva” y a la denuncia ciudadana, buscando una mayor participación de la comunidad.
Pero bajo la superficie, la pregunta se agita: ¿cuándo la despensa se llenará lo suficiente para que la desesperación no impulse estos actos? La historia de la escasez, lamentablemente, sigue escribiendo sus capítulos en los almacenes del país.
Comentarios