La Habana se cansa: Vecinos de La Lisa protestan por apagones sin fin

jueves, 22 de enero de 2026

En pocas palabras

En La Habana, los vecinos de El Cano, La Lisa, se manifestaron contra los prolongados apagones. Días sin luz agotaron la paciencia, evidenciando la crítica situación energética en la capital cubana.

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Qué pasó

La noche se tiñó de voces en La Habana. Vecinos del barrio El Cano, en La Lisa, rompieron el silencio. Salieron a la calle, movidos por el cansancio de días, semanas, con cortes de electricidad que no daban tregua. No fue un murmullo; fue un clamor que buscaba luz en la oscuridad.

Hicieron ruido con sus utensilios, encendieron pequeñas fogatas que danzaban en la penumbra. Querían ser vistos, ser escuchados. Fue un grito espontáneo, una marea de inconformidad que subió por las aceras.

Dónde y cuándo

Esto sucedió en el barrio El Cano, justo en el municipio de La Lisa, en la capital cubana. Corría enero de 2026, y la noche se había vuelto cómplice de la oscuridad.

Las imágenes mostraban a la gente en la vía pública, bajo el cielo habanero, con el eco de sus voces y el brillo tenue de las hogueras improvisadas. Un escenario que reflejaba la desesperación.

Por qué es importante

Esta protesta no es solo un hecho aislado. Es el reflejo de un malestar profundo. La Habana, que por años pareció esquivar los peores cortes, ahora vive la misma angustia que otras provincias.

La falta de corriente golpea la vida cotidiana sin piedad. Afecta la comida en las neveras, el agua que no llega, las tareas escolares, y los pequeños negocios que luchan por sobrevivir. Es un síntoma claro de una crisis que se agrava.

Qué dicen las partes

Desde el sector eléctrico, las autoridades han hablado. Reconocen que el sistema está en un punto crítico. Mencionan infraestructuras viejas, averías constantes en las termoeléctricas y la escasez de combustible importado.

Los vecinos, por su parte, solo hablan de sus noches sin descanso y de los alimentos que se echan a perder. Sus palabras son menos técnicas, más directas: “Necesitamos luz para vivir”.

Qué viene ahora

La incertidumbre persiste como una sombra. Aunque, a veces, la luz vuelve poco después de una protesta, no hay una solución de fondo que se vea en el horizonte cercano.

La población sigue a la expectativa, mirando el reloj, esperando el próximo apagón. Y mientras tanto, cada manifestación se convierte en un pulso, una forma de recordarle a la ciudad que la paciencia tiene un límite.

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