La Habana Fustiga a Boric: Chile Responde con Voto y Democracia

martes, 20 de enero de 2026

En pocas palabras

El régimen cubano atacó al presidente chileno Gabriel Boric por llamar a Cuba una dictadura, mientras Chile se prepara para un traspaso de poder democrático.

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Qué pasó

Desde las calles de La Habana se escuchó un fuerte eco de desaprobación. El régimen cubano, con su libreto ya conocido, alzó la voz contra el presidente socialista de Chile, Gabriel Boric. La razón de este choque diplomático fue clara: Boric había calificado a Cuba como una dictadura y a Fidel Castro, sin rodeos, como un dictador. La respuesta no se hizo esperar, pintando la escena con acusaciones de “oportunismo político” y servilismo al “imperialismo”.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, desató la retórica en la red social X, reclamando que un líder de la región criticara a Cuba mientras, según ellos, América Latina es “agredida y amenazada por Estados Unidos”. Las palabras subieron de tono, afirmando que Boric había “dilapidado su tiempo” y con sus “errores” entregó Chile a la “extrema derecha neofascista”.

Dónde y cuándo

Este episodio diplomático se tejió en el aire, entre Santiago y La Habana, con las declaraciones de Boric resonando desde Chile y la respuesta cubana vibrando a través de las redes sociales. Era el martes 20 de enero de 2026, un día más en el calendario, pero un momento de tensión en la arena política de América Latina. En Santiago, la vida seguía su curso, mientras en La Habana, los ecos de la Plaza de la Revolución marcaban el ritmo de la respuesta oficial.

Por qué es importante

Este cruce de palabras revela mucho más que una simple disputa. Subraya la incapacidad del régimen cubano para aceptar la crítica, incluso cuando proviene de un líder de izquierda. Para La Habana, cualquier cuestionamiento se convierte en traición. La importancia radica en el contraste: Boric, un socialista, reconoce una dictadura, algo que el sistema cubano no puede digerir, pues carece de alternancia democrática desde hace décadas. Es un espejo incómodo para el castrismo.

Qué dicen las partes

El presidente Gabriel Boric, desde Chile, fue directo y sin titubeos. Nombró a Cuba como una dictadura y a Fidel Castro como un dictador, marcando una distancia con el modelo cubano. En contraste, el canciller Bruno Rodríguez, en nombre del régimen, evitó cualquier debate sobre la falta de libertades en la isla. Optó por el ataque personal e ideológico, acusando a Boric de ser un “oportunista” que sirvió a intereses externos y que, supuestamente, llevó a Chile a brazos de la “extrema derecha neofascista”.

Qué viene ahora

La retórica cubana seguirá su curso habitual, con pocas señales de cambio en su forma de lidiar con las críticas. El régimen continuará su narrativa de confrontación y victimización frente a cualquier voz disidente. Mientras tanto, en Chile, el panorama es diferente. El mandato de Boric terminará el 11 de marzo de 2026, y el poder se traspasará pacíficamente a José Antonio Kast, elegido en las urnas. Este acto democrático, una simple y poderosa transferencia de mando, desarma por completo el discurso cubano. Es la prueba viviente de que la democracia, con sus altibajos, ofrece alternativas que el castrismo simplemente no puede aceptar.

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