La Habana en vilo: La canasta básica llega a cuentagotas y desata el descontento
martes, 17 de febrero de 2026
En pocas palabras
La canasta familiar normada en La Habana se entrega de forma parcial, generando fuerte descontento entre los ciudadanos por retrasos y falta de productos esenciales.
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Qué pasó
Un murmullo recorre las calles de La Habana. Se trata de la canasta familiar normada, esa promesa de alimentos básicos que, según los vecinos, llega a medias y a destiempo. Lo que debían ser entregas completas, se ha vuelto un baile de productos faltantes y reclamos en las bodegas.
La voz oficial habla de distribución, pero la realidad en los barrios cuenta otra historia, llena de desilusión y estómagos vacíos, especialmente para los más pequeños y los enfermos.
Dónde y cuándo
Esta situación se despliega en La Habana, en pleno febrero de 2026. Los informes oficiales intentan pintar un cuadro de avance en algunos municipios, como Diez de Octubre o La Habana del Este, donde un poquito de arroz o azúcar ha aparecido.
Pero en otras zonas, como San Miguel del Padrón, Guanabacoa o Centro Habana, la espera continúa. Las compotas para niños, un tesoro escaso, solo se asoman por La Lisa y Playa, mientras el resto de la ciudad mira al mar con esperanza.
Por qué es importante
Esto toca la fibra más sensible del día a día. Para las familias habaneras, la canasta básica no es un lujo, es el pan de cada jornada. Su distribución irregular sacude la mesa de miles de hogares, afectando la alimentación, la economía y hasta la moral.
Se trata de la confianza en lo que se promete y lo que realmente se materializa. La vida de niños y personas con necesidades especiales, que dependen de esos productos, pende de un hilo cada vez que una entrega se retrasa o llega incompleta.
Qué dicen las partes
Desde el balcón, se escuchan voces. El "parte oficial" detalla qué llegó y dónde, un intento por mostrar avances. Sin embargo, el coro de los ciudadanos es de abierta crítica. "En los mercados estatales, los precios... hay descontrol", dice una usuaria.
Otra abuela pregunta, con voz rota, por la leche y las compotas de su nieto. Los vecinos reclaman que los anuncios no se cumplen, y Gloria Gabriela Caso Vázquez sentencia: "Deben confirmar para que no pierdan credibilidad". La gente no se calla, el descontento es tangible.
Qué viene ahora
El ritmo de las entregas seguirá su andar lento. Se espera que continúe el azúcar y el chícharo en algunos municipios este febrero, y la leche prometida de enero aún busca bocas que alimentar. Los programas especiales para bebés y adolescentes persisten, como faros solitarios en la neblina.
Pero el aire de desconfianza y la sensación de que las promesas se diluyen en el camino seguirán flotando sobre la capital. La tensión entre lo anunciado y lo vivido promete ser la melodía de los próximos días, mientras los ojos se posan en cada bodega, esperando que algo, al fin, llegue completo.
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