En La Habana, la mesa de los niños solo sirve arroz: un eco de escasez

miércoles, 18 de febrero de 2026

En pocas palabras

En un círculo infantil de La Habana, los niños solo reciben arroz. La escasez alimenta la preocupación, mientras la comunidad busca soluciones.

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Qué pasó

Un eco de preocupación se extiende por La Habana. La historia que emerge es cruda: en un círculo infantil, un lugar clave para los más pequeños, los niños reciben solo arroz. Ni más, ni menos. El plato, simple y desolador, se repite cada día.

Esta realidad, denunciada por el periodista Yosmany Mayeta Labrada y compartida en grupos vecinales de Habana del Este, ha encendido las alarmas. Es una señal clara de la profunda escasez que marca la vida de muchos.

Dónde y cuándo

El relato nos lleva a un círculo infantil específico en el reparto Bahía, en Habana del Este. Allí, en estos días recientes de febrero de 2026, la imagen de niños alimentados solo con arroz se ha vuelto una constante. El sol caribeño ilumina una escena difícil.

El periodista Yosmany Mayeta Labrada fue quien destapó esta situación. Su voz se hizo eco, resonando entre los vecinos, quienes ahora buscan soluciones urgentes para garantizar la nutrición básica de los infantes.

Por qué es importante

Esta situación va más allá de un simple hecho; es un retrato de una crisis que golpea fuerte. Demuestra la fragilidad de un sistema que, por décadas, prometió proteger a la niñez. Ahora, son ellos, los más vulnerables, quienes sienten el peso de la escasez alimentaria.

La dependencia de donaciones de micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) para alimentar a los niños subraya la incapacidad del Estado. Los círculos infantiles, símbolos de bienestar, ahora dependen de la solidaridad para subsistir.

Qué dicen las partes

Desde la voz oficial, se insiste en que el "bloqueo" de los Estados Unidos es el culpable de todas las carencias. Es el argumento repetido, un intento de explicar las dificultades que se viven a diario en la isla.

Sin embargo, muchos en la población y entre los observadores señalan que la crisis tiene raíces más profundas. Hablan de años de desinversión en la agricultura y una falta de planificación interna que ha llevado al deterioro de la alimentación básica. El problema, se dice, viene de dentro.

Qué viene ahora

El horizonte sigue incierto para estos círculos infantiles. La solidaridad ciudadana y las donaciones de las Mipymes son un respiro, pero no la solución definitiva. La comunidad se organiza para intentar llenar los platos de los pequeños.

La esperanza es que este llamado de alerta despierte una reacción más allá de las donaciones temporales. La mirada está puesta en si se tomarán medidas para que la mesa de los niños no sea siempre un sinónimo de arroz y escasez en La Habana.

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