El Vuelo Rasante del Turismo en Cuba: Calles Vacías y Autos Sin Rumbo
jueves, 29 de enero de 2026
En pocas palabras
La Habana sufre una grave crisis turística en 2025, con coches clásicos vacíos y hoteles desocupados, afectando la economía vital de la isla.
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Qué pasó
Imaginen el Malecón, el sol bajando, y aquellos coches clásicos que parecen joyas rodantes. Pues bien, ahora muchos de esos autos esperan y esperan, pero no llega nadie. El turismo en Cuba, esa chispa que movía la ciudad, se está apagando.
Habaneros y visitantes ven cómo las calles se quedan sin el bullicio de antes. Los hoteles, que solían ser un hervidero de idiomas y caras nuevas, hoy tienen sus habitaciones vacías. Es una estampa que duele, como una melodía sin su coro.
Dónde y cuándo
Esta escena, un tanto melancólica, se desarrolla principalmente en La Habana. Desde mediados del 2025, el aire de la capital cubana huele menos a mojito y más a incertidumbre.
Es 2025, y los datos no mienten: de enero a agosto, la isla recibió un 21% menos de visitantes que el año anterior. Los coches de alquiler, antes tan solicitados, ahora se quedan inmóviles bajo el sol caribeño, como estatuas de metal y cromo.
Por qué es importante
El turismo, amigos míos, era como el corazón que bombeaba sangre a la economía cubana. Las divisas que dejaban los viajeros mantenían a flote a muchas familias, negocios y servicios.
Cuando ese corazón late más lento, todo lo demás se resiente. Es una cadena que afecta a conductores, camareros, guías y a la gente que vende sus cosas en la calle. Para la isla, significa menos oxígeno, menos esperanza en el horizonte.
Qué dicen las partes
Raymundo Aldama, un chofer de esos autos clásicos que son una postal de Cuba, lo resume con una frase cargada: “Esto es deprimente”. Antes, un paseo costaba cincuenta dólares; ahora, los ofrece por veinte o veinticinco, y aun así, los clientes no aparecen.
Las cifras oficiales, frías como un granizo en pleno agosto, confirman lo que Raymundo siente en el bolsillo: una caída de casi el 70% en comparación con el 2018. La historia que cuentan es de una bajada constante, sin freno.
Qué viene ahora
El camino que sigue es empinado. Para que el turismo recupere su ritmo, Cuba tiene que mirar sus propios problemas, como los apagones que cortan la luz o la escasez de combustible que detiene el movimiento.
Mientras tanto, la gente busca maneras de reinventarse, de sobrevivir. La Antena seguirá atenta, viendo desde su balcón si el murmullo de los turistas vuelve a llenar las calles de La Habana. Ojalá el viento traiga nuevas brisas y no solo el eco de lo que fue.
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