El Velo Triste de Ucrania: 93 Cubanos Caídos y la Promesa Rota de Compensación

jueves, 12 de febrero de 2026

En pocas palabras

Ya son 93 los cubanos caídos en Ucrania, luchando por Rusia. Sus familias esperan una indemnización prometida que la burocracia diluye.

Mas detalles

Qué pasó

El telón de la guerra en Ucrania sigue revelando historias difíciles. La inteligencia ucraniana hizo público un nuevo listado.

Sumó 54 nombres de cubanos que, dicen, fallecieron combatiendo para el ejército ruso. Con esta triste adición, la cuenta oficial de cubanos caídos en el frente asciende a 93.

Entre ellos, destacaban dos nombres que el periodismo independiente ya seguía: Yoan Viondi Mendoza y un hombre al que por respeto a su familia llamaremos Ricardo.

Dónde y cuándo

Estos hechos dolorosos se despliegan en los campos de batalla de Ucrania, donde cubanos, empujados por diversas circunstancias, han terminado sirviendo bajo bandera rusa.

Uno de los cuerpos, el de Yoan Viondi Mendoza, fue identificado el 12 de mayo de 2025. Su hermano, Michael Duro, lo buscó sin descanso.

En el caso de Ricardo, la confirmación de su muerte no llegó por vías oficiales, sino por la tenacidad de periodistas que buscaron la verdad y contactaron a su familia.

Por qué es importante

Para muchas familias en Cuba, la guerra en Ucrania se volvió un eco distante, pero con promesas muy concretas. La indemnización, esa cifra de cinco millones de rublos —unos 65.000 dólares— era un faro de esperanza.

En una isla donde el salario mínimo apenas roza los cinco dólares al mes, esta suma significa la posibilidad de un cambio radical, de sacar a una familia de la pobreza.

Sin embargo, esa esperanza se enfrenta ahora a un muro de silencio y burocracia, dejando a los deudos con la angustia del dolor y la frustración de un futuro incierto.

Qué dicen las partes

Cuando las familias preguntaron por la indemnización, la Embajada rusa en La Habana dio una respuesta directa: el trámite debe hacerse en Rusia, o contratando un abogado allí. Demasiado lejos, demasiado caro para quienes sufren.

La Embajada cubana ofreció condolencias, sí, pero luego remitió el asunto a la sede rusa y el silencio se hizo profundo. No hay señales de gestiones estatales como las que, por ejemplo, llevó a cabo Sri Lanka por sus nacionales.

Mientras, en las redes sociales rusas, también se leen lamentos de otras familias que claman por compensaciones que no llegan. La postura oficial cubana es que los que fueron, lo hicieron por decisión propia.

Qué viene ahora

Así, las familias de los caídos quedan en un limbo, atrapadas entre el luto por sus seres queridos y una maraña de trámites internacionales que no pueden resolver.

El periodismo independiente, entonces, asume un rol sombrío: el de confirmar las muertes que nadie oficializa y el de acompañar preguntas que, por ahora, siguen flotando en el aire sin respuesta alguna.

La escena no termina, solo se prolonga. Y el dolor, como un río lento, sigue su curso.

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