El Transporte en La Habana: Almendrones Disparan Precios y la Ciudad Camina

miércoles, 11 de febrero de 2026

En pocas palabras

Los taxis colectivos en La Habana aumentan drásticamente sus tarifas a 500 y 1000 pesos, impactando la vida diaria de los ciudadanos y el movimiento urbano.

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Qué pasó

En las calles de La Habana, una nueva melodía suena, pero no es de fiesta. Los almendrones, esos taxis colectivos que son el pulso de la ciudad, han disparado sus precios como cohetes.

Ir de un punto a otro se ha vuelto un lujo, casi una expedición. De repente, el trayecto más simple cuesta una fortuna, dejando a muchos a pie, mirando el asfalto. La ciudad se mueve, pero con un dolor en el bolsillo.

Dónde y cuándo

Esta historia se despliega en la vibrante, pero ahora silenciosa, Habana. Estamos en febrero de 2026 y las vías principales, como la Calzada de Diez de Octubre, lucen casi desiertas, como si la vida se hubiera escondido.

Los viajeros notan cómo el Parque de la Fraternidad al barrio de La Víbora exige 500 pesos, y hasta La Palma, la cifra se duplica a mil. Algunos triciclos eléctricos zigzaguean, solitarios, mientras la gente camina bajo el sol, con la mirada puesta en el horizonte de la escasez.

Por qué es importante

Esto importa, y mucho, para cada habanero que depende del transporte público. La subida de precios no es solo un número; es un golpe directo a la economía familiar.

Con cada viaje más caro, se achica la despensa, se posterga un gasto necesario. La movilidad, que antes era una rutina, ahora es un privilegio. La ciudad, acostumbrada al ir y venir constante, se detiene un poco, obligando a repensar cada paso.

Qué dicen las partes

En las redes, la gente de la Habana debate sin cesar. Algunos entienden a los ‘boteros’, a los conductores de almendrones, pues también luchan por llevar el pan a casa ante el alto costo del combustible en dólares.

Otros, resignados, se ven caminando más que nunca, o predicen que los precios seguirán escalando. Hay una mezcla de frustración y comprensión en el aire, donde cada cual busca una razón para esta nueva realidad.

Qué viene ahora

Lo que se vislumbra en el horizonte de La Habana es un panorama de búsqueda y adaptación. La urgencia de encontrar soluciones de transporte más accesibles se hace evidente.

Mientras tanto, los triciclos eléctricos, antes una rareza, empiezan a ganar terreno como una alternativa más amable para el bolsillo. La ciudad, con su espíritu de siempre, intentará hallar un nuevo ritmo para seguir adelante, aunque sea a paso más lento. Todos esperan ver cómo se tejen los próximos capítulos de esta historia de movimiento y supervivencia.

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