El Silencio Final de Luis Miguel Oña: Joven Preso del 11J Fallece en Cuba
domingo, 15 de febrero de 2026
En pocas palabras
Luis Miguel Oña Jiménez, preso político del 11J, falleció a los 28 años tras ser excarcelado en estado crítico. Su madre denuncia que el régimen evitó su muerte en prisión.
Mas detalles
Qué pasó
Luis Miguel Oña Jiménez, un joven preso político del 11J, falleció a los 28 años. Su muerte llegó poco después de ser excarcelado en un estado de salud crítico por el régimen cubano, según informó el perfil La Tijera.
Pasó más de cuatro años en las prisiones de la Isla, un tiempo que deterioró gravemente su salud, como denunció su madre, Ivón.
Dónde y cuándo
Los hechos transcurrieron en Cuba, culminando el domingo 15 de febrero de 2026. Luis Miguel había sido condenado a 14 años por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021.
Tras su detención el 12 de julio de 2021, su salud empeoró progresivamente. Finalmente, sufrió una isquemia cerebral, quedando en estado crítico. Recibió una licencia extrapenal y fue brevemente llevado al Hospital "Julio Trigo", para luego ser enviado a su casa sin la atención necesaria.
Por qué es importante
Este fallecimiento subraya las graves consecuencias de la represión contra quienes participaron en las históricas manifestaciones del 11J. Es una historia que importa a nivel de derechos humanos.
El caso genera denuncias de organismos internacionales y aumenta la preocupación global sobre las condiciones carcelarias y el trato a los disidentes en Cuba.
Qué dicen las partes
La familia de Luis Miguel, a través de su madre Ivón Oña, denunció que la excarcelación no fue un acto de humanidad, sino una estrategia del régimen para evitar una muerte bajo custodia directa.
“Lo enviaron a casa para que falleciera allí, sin el tratamiento que necesitaba”, expresó su madre, poniendo en evidencia la precariedad médica para los opositores.
Qué viene ahora
La muerte de Luis Miguel Oña Jiménez se suma a la triste lista de jóvenes del 11J que han sufrido prolongadas detenciones y condiciones extremas en prisión.
Su caso refuerza el símbolo del costo humano de la represión en Cuba. La comunidad internacional y los grupos de derechos humanos continuarán vigilantes sobre futuros acontecimientos.
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