El Motor Oculto: Mipymes Privadas Impulsan la Comida en Cuba
viernes, 23 de enero de 2026
En pocas palabras
Las mipymes privadas en Cuba se han vuelto esenciales, importando materias primas que sustentan una gran parte de la producción alimentaria y de bebidas del Estado.
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Qué pasó
Las mipymes privadas en Cuba han tomado un protagonismo inesperado, convirtiéndose en el pulmón que trae al país buena parte de lo que la industria estatal necesita para alimentar a la gente. Es un engranaje donde lo pequeño mueve lo grande, y donde el sector privado, con sus maletas llenas, se ha vuelto el proveedor estrella de materias primas.
Dónde y cuándo
Esta historia se desenvuelve por toda la isla, desde enero a diciembre de 2025. Los protagonistas son esas micro, pequeñas y medianas empresas que, con su agilidad, importaron bienes por valor de más de 2 mil millones de dólares ese año.
Imaginemos los puertos, los almacenes, el ir y venir de camiones cargados con la promesa de pan, refrescos y conservas que luego el Estado transforma. El ministro Alberto López Díaz fue quien nos puso al tanto de esta trama desde su despacho en el Ministerio de la Industria Alimentaria, en un diario como Granma.
Por qué es importante
Esto es importante para cada cubano que pone un plato en la mesa. Para el Gobierno, significa que las mipymes son la gasolina de la producción alimentaria, un respiro en medio de desafíos económicos.
Para el sector estatal, abre puertas a encadenamientos productivos que antes parecían lejanos. Y para las propias mipymes, consolida su lugar como un actor económico con peso, capaz de mover montañas de mercancía y asegurar el flujo de ingredientes que la nación necesita para producir lo básico.
Qué dicen las partes
El ministro Alberto López Díaz ha puesto el acento en la importancia de estos vínculos. Dice que su ministerio ha echado mano de todos los actores económicos y que ya existen más de cuatro mil contratos con las mipymes. Para él, el único límite es la legalidad; si se hace bien, los encadenamientos son una bendición.
Mencionó que, gracias a estas importaciones, la industria estatal produjo más de 68 mil toneladas de alimentos en 2025 y más de un millón de hectolitros de bebidas. Aun así, reconoció que no todas las empresas estatales están aprovechando estas oportunidades, y que, aunque hubo crecimiento, todavía no se alcanzan las cifras deseadas.
Qué viene ahora
Mirando hacia el horizonte, se espera que el papel de las mipymes como importadoras siga creciendo. Las autoridades proyectan que en 2026 sus importaciones superen los 2,600 millones de dólares.
La tarea pendiente es que más entidades estatales se sumen a estos encadenamientos, aprovechando esa energía que el sector privado trae. Habrá que ver si los lazos con los pescadores y agricultores privados se fortalecen, y cómo estas empresas navegan las aguas de las restricciones y fiscalizaciones para seguir trayendo el sabor a la mesa de Cuba.
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