El Lamento Silencioso del Zoológico de Santiago: Animales Olvidados

martes, 27 de enero de 2026

En pocas palabras

Una denuncia expone las condiciones deplorables del Zoológico de Santiago de Cuba. Animales en jaulas oxidadas, suciedad y alimentación indigna provocan indignación y reclamos de acción urgente.

Mas detalles

Qué pasó

Una imagen, un suspiro de tristeza. Así llegó la noticia que pintaba de nuevo el alma de un zoológico en Santiago de Cuba. Allí, entre barrotes que conocen más el óxido que el brillo, felinos majestuosos como tigres y leones languidecen. Sus jaulas, antes prometedoras de asombro, hoy son un reflejo de abandono.

El periodista Yosmany Mayeta Labrada levantó la voz, publicando fotografías que gritan más fuerte que cualquier rugido. Son instantáneas que muestran la suciedad, el deterioro. Un paisaje desolador donde la vida animal parece estar en pausa, esperando un milagro que no llega.

Dónde y cuándo

El escenario de este relato triste es el Zoológico de Santiago de Cuba. Las imágenes, captadas hace poco, nos transportan a un lugar donde el tiempo, más que pasar, parece haberse estancado en la desidia.

Allí, los grandes felinos, con sus miradas perdidas, se recuestan sobre pisos sucios, mientras sus recintos se deshacen en una mezcla de óxido y olvido. La denuncia del periodista apunta a un maltrato institucional, una negligencia que alimenta con sobras, con tripas, con hiel de vaca, a quienes merecen un cuidado digno.

Por qué es importante

Esta denuncia no es solo sobre unos cuantos animales; es un espejo que refleja la miseria y el descuido institucional. Importa porque un zoológico debería ser un espacio de educación y recreación, pero este de Santiago se ha vuelto un lugar que entristece más que entretiene. Lo que cambia es la percepción, la certeza de que algo anda mal cuando ni la vida silvestre en cautiverio recibe un trato humano.

Abre la puerta a una conversación necesaria sobre la responsabilidad del Estado y el valor que se le da a la protección animal. Cierra, quizá, la inocencia de quienes creen que estos lugares son siempre santuarios.

Qué dicen las partes

El periodista Mayeta Labrada lo dijo sin rodeos: «no es una visita recreativa, ni un espacio educativo… es una escena deprimente que refleja la miseria y la negligencia». Desde las redes sociales, la indignación fue instantánea y profunda. Muchos usuarios calificaron el zoológico de deplorable y pidieron su cierre o el traslado urgente de sus habitantes.

No es la primera vez que se alza esta voz. Historias similares llegan de Camagüey, de Matanzas. Y en el propio Santiago, un trabajador ya había respondido con un lacónico «ahí están» cuando se le preguntó por los animales, revelando una indiferencia preocupante.

Qué viene ahora

La escena no se cierra aquí. Las denuncias se acumulan, como gotas de lluvia en un cristal empañado. Lo que viene es la presión ciudadana y de colectivos animalistas. Ellos piden, con urgencia, la intervención de las autoridades.

Se espera que se refuercen las leyes de protección animal y que, más allá del papel, se hagan cumplir. Miramos ahora hacia los responsables, esperando ver pasos concretos, un cambio de rumbo para que el lamento silencioso de estos animales se transforme en el rugido de una acción real.

Comentarios

Cargando...
Cargando comentarios...