El Eco de una Frase: Periodistas Oficialistas de Cuba en el Centro de la Tormenta
martes, 27 de enero de 2026
En pocas palabras
Una periodista cubana causó revuelo al comparar los apagones con la época de Martí. Un colega la defendió, exponiendo el corporativismo y la desconexión mediática.
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Qué pasó
La periodista Arleen Rodríguez, voz conocida de la televisión cubana, soltó una frase que hizo eco. Mencionó que José Martí "no conoció la electricidad", lo que muchos interpretaron como una invitación a la resignación ante los apagones.
Esta declaración resonó fuerte en un país que sufre cortes de luz constantes y severos. Las críticas no se hicieron esperar, venían de la calle y de las redes.
Enseguida, otro periodista oficialista, Abdiel Bermúdez, se subió al estrado virtual. Publicó un mensaje extenso para defender a su colega, reconociendo el "error", pero desviando la atención hacia una supuesta "cacería de brujas".
Dónde y cuándo
El escenario de esta polémica es Cuba, donde los apagones se han vuelto una presencia habitual y agotadora. La frase de Rodríguez, pronunciada en este contexto, hirió sensibilidades.
La defensa de Bermúdez se extendió por las redes sociales, un ágora moderna donde las opiniones chocan. Todo esto ocurrió en los últimos días, dejando claro el pulso entre la prensa oficial y la percepción popular.
Estos comunicadores, figuras del sistema mediático estatal, quedaron en el centro de la conversación, bajo la mirada atenta de una población ya cansada de la penumbra.
Por qué es importante
Este no es solo un tropiezo verbal. Es un termómetro que mide cómo el periodismo oficialista intenta justificar la crisis de los servicios básicos, especialmente los interminables apagones.
La comparación con Martí fue vista como un desprecio al sufrimiento diario. Millones de cubanos enfrentan más de veinte horas sin luz, lo que afecta desde la conservación de alimentos hasta la educación de los niños.
Además, el suceso pone al descubierto el corporativismo. Ante un error grave de uno de los suyos, no hay autocrítica, sino un cierre de filas para proteger a la persona y, con ella, la imagen del poder que representa.
Qué dicen las partes
Arleen Rodríguez, con su analogía histórica, pareció sugerir una forma de "adaptación" a la dura realidad eléctrica. Su mensaje fue recibido con indignación por muchos ciudadanos.
Abdiel Bermúdez, al interceder, admitió un desliz, pero envolvió la situación en una narrativa de victimización. Defendió a Rodríguez como una periodista de "verdad" y "sensibilidad genuina".
La voz de la calle, sin embargo, contrasta. Los cubanos, exhaustos por la escasez y los cortes de energía, perciben estas justificaciones como una desconexión y una burla a su realidad.
Qué viene ahora
El debate, como la electricidad en Cuba, tiene sus altas y bajas, pero no cesa. Es probable que esta discusión sobre la ética periodística oficialista continúe encendida en los espacios públicos y digitales.
Queda por ver si este episodio generará una mirada más crítica dentro de los medios estatales, o si la postura de proteger a la cúpula seguirá siendo la directriz.
Mientras tanto, el sufrimiento por los apagones persiste. La credibilidad de la prensa oficial seguirá bajo escrutinio, al compás del deterioro de la calidad de vida que viven los cubanos.
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