Díaz-Canel y el eco de una 'nueva mentalidad' ante la crisis cubana

sábado, 31 de enero de 2026

En pocas palabras

El presidente cubano Díaz-Canel exhorta a un 'cambio de mentalidad' frente a la crisis, sin soluciones claras, generando escepticismo en la población.

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Qué pasó

El aire en Cuba se ha llenado de una misma consigna. El presidente Miguel Díaz-Canel, con voz insistente, ha vuelto a pedir a los cubanos un "cambio de mentalidad".

Quiere que todos "transformen el pensamiento" para salir del atolladero. Estas palabras resonaron en plenos extraordinarios del Partido Comunista. Un llamado que, sin embargo, llegó sin recetas nuevas para aliviar la agobiante crisis que aprieta la isla.

Dónde y cuándo

Fue este miércoles, bajo el sol que caía sobre Las Tunas, Camagüey y Ciego de Ávila. En esos encuentros provinciales del PCC, Díaz-Canel desgranó sus ideas.

Habló de "quitar lastres al pensamiento", de la urgencia de "hacer las cosas de otro modo". En el ambiente se sentía la expectativa, pero las soluciones concretas tardaban en aparecer.

Por qué es importante

Este discurso es un espejo para la población. Para los cubanos de a pie, agotados por la vida diaria, el mensaje es un eco ya conocido.

Muestra una dirección sin mapa, una promesa sin brújula. Significa que, por ahora, el gobierno insiste en el camino ideológico. No parece dispuesto a tocar las estructuras profundas del modelo económico. Es una puerta que sigue cerrada para muchos que esperan un giro real.

Qué dicen las partes

Desde el gobierno, la melodía es la misma. Se habla de aumentar la comida, de buscar divisas, de exportar más. También de apretarle las tuercas a la corrupción.

Díaz-Canel mismo reconoció que no todo es culpa del embargo estadounidense. Pero los ciudadanos, desde las redes sociales, han alzado su voz. Dicen que el problema no es cómo se piensa, sino el sistema que no se mueve. Hay un hartazgo que se lee entre líneas en cada comentario.

Qué viene ahora

El escenario sigue su curso. Se han anunciado "numerosos compromisos" para el 2026. Muchos giran alrededor de la economía y la producción.

Pero sin medidas frescas, sin incentivos que toquen el bolsillo y el alma, el panorama parece repetirse. La gente observará, como desde un balcón, si este llamado a cambiar la mente trae al fin un cambio en la mesa.

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