Desde La Habana, el Vocero del Partido Sale al Paso a Trump: Ni Amenaza ni Persecución

viernes, 30 de enero de 2026

En pocas palabras

El vocero del Partido Comunista de Cuba, Jorge Legañoa, rechazó acusaciones de Donald Trump, negando ser una amenaza o reprimir disidentes.

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Qué pasó

Un miércoles de brisa y noticias, Jorge Legañoa, el vocero del Partido Comunista de Cuba, se paró frente a los micrófonos. Salió a responderle al expresidente estadounidense Donald J. Trump, quien había lanzado unas palabras a la isla.

Legañoa fue claro: "Cuba no es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos", dijo, desmintiendo de plano cualquier señalamiento de violación de derechos humanos o persecución.

Dónde y cuándo

Esto ocurrió en La Habana, un miércoles de enero de 2026, mientras el sol cubano pintaba las calles con tonos cálidos. El escenario fue una comparecencia pública del vocero del PCC, donde las palabras volaron como gaviotas sobre el Malecón.

Allí, entre declaraciones y preguntas, Jorge Legañoa defendió la postura del gobierno cubano ante las críticas que llegaban desde el norte.

Por qué es importante

Esta confrontación verbal es un eco que resuena, sobre todo, para los cubanos y para la comunidad internacional atenta a la relación entre Cuba y Estados Unidos.

Cambia poco el tablero, pero reafirma posturas. Para Cuba, es una manera de intentar desviar la presión sobre sus asuntos internos. Para Estados Unidos, subraya una tensión que parece no ceder, un capítulo más en una historia larga de desencuentros.

Qué dicen las partes

Desde el lado cubano, Legañoa insistió en que no hay represión política ni violación de derechos humanos, sino una "narrativa construida desde Washington". Acusó a Trump de mentir y usar el tema para justificar las sanciones económicas.

También pidió ayuda internacional para recibir petróleo, diciendo que el "embargo" estadounidense es el gran culpable de la crisis energética que se vive en la isla. Aunque Trump ya no está en la presidencia, sus opiniones aún generan respuesta.

Por otro lado, organizaciones de derechos humanos siguen documentando detenciones arbitrarias y juicios sin garantías en Cuba, lo que choca con la versión oficial.

Qué viene ahora

La brisa del Malecón seguirá soplando y, con ella, las tensiones. Es probable que la presión internacional sobre Cuba continúe, especialmente por las denuncias de derechos humanos y la crisis económica.

Mientras tanto, el gobierno cubano mantendrá su narrativa, culpando a las sanciones y buscando apoyo externo. Habrá que mirar cómo se desenvuelve el pulso entre la necesidad de ayuda y las demandas de apertura. El debate internacional sobre la isla sigue abierto.

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