Cuba Sumida en la Oscuridad: Apagones Prolongados por Crisis Energética
sábado, 24 de enero de 2026
En pocas palabras
Cuba se hunde en una profunda crisis eléctrica, con apagones diarios y prolongados. La infraestructura obsoleta y la falta de combustible agudizan el problema.
Mas detalles
Qué pasó
La luz se apaga de nuevo en la isla. Cuba atraviesa días oscuros, con una crisis eléctrica que no da tregua, marcando un enero de 2026 lleno de sombras.
Los apagones, más que incidentes, se sienten como un compañero diario, dejando a gran parte del país a oscuras, día y noche.
Dónde y cuándo
Desde La Habana hasta los rincones más alejados, el viernes 23 y sábado 24 de enero de 2026, la Unión Eléctrica (UNE) confirmaba el escenario.
El mapa de la isla se pintaba con interrupciones. Casi todo el territorio nacional sufría la misma historia, una espera silenciosa en medio de la oscuridad.
La tarde del viernes, la sombra más grande; la demanda superaba la capacidad de generación por un margen abismal.
Por qué es importante
Esta falta de energía no es solo una molestia, es un golpe directo al corazón de la vida diaria, trastocando cada rutina de los cubanos.
Desde la comida que se echa a perder hasta los estudios y el trabajo que se detienen, la incertidumbre se vuelve compañera constante.
Es un desafío que va más allá de los cables, afectando el pulso económico y social del país, definiendo el 2026.
Qué dicen las partes
La UNE, en sus informes, no esconde la realidad: hablan de un "déficit estructural" y viejas termoeléctricas que fallan.
Plantas clave como Mariel, Nuevitas y Felton están fuera de juego por averías o mantenimientos prolongados. La escasez de combustible agrava el cuadro.
Las autoridades piden paciencia y recomiendan seguir las noticias por Telegram, intentando guiar a la población en la penumbra.
Qué viene ahora
El horizonte no parece despejarse pronto. Los propios informes sugieren que la luz tardará en volver de forma estable.
Sin una solución de fondo o una inversión real en la infraestructura, los cubanos seguirán mirando el reloj, esperando el regreso de la electricidad.
La escena se prolonga, con la incertidumbre de cuándo se encenderá el bombillo y por cuánto tiempo. La espera se hace costumbre.
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