Cuba Estrena Nueva Ley de Aduanas: Control y Ritmo en la Frontera
jueves, 22 de enero de 2026
En pocas palabras
Cuba estrena una nueva Ley de Aduanas, buscando modernizar trámites pero ampliando el control estatal sobre bienes y viajeros. Un cambio que redefine el pulso de la frontera.
Mas detalles
Qué pasó
Una brisa de cambio sopla en las aduanas cubanas. Esta semana, la isla ha puesto en marcha una flamante Ley de Aduanas, un giro después de más de tres décadas con la misma normativa. No es un ajuste menor, sino un rediseño que busca, al menos en el papel, modernizar los caminos por donde entran y salen las cosas del país.
Se ha publicado el Decreto-Ley 108, su reglamento y una serie de resoluciones. Todo esto busca darle otra cara al servicio, hacerlo más ágil y transparente, según dicen.
Dónde y cuándo
La historia se desarrolla en Cuba, justo esta semana de enero de 2026. Los protagonistas son los funcionarios de la Aduana General de la República, que ahora tienen nuevas herramientas en la mano. La ley ya está en vigor, transformando la rutina en puertos y aeropuertos.
Imaginen una ventana que se abre al mundo, pero con una lupa vigilante. Así, la escena transcurre en cada punto de entrada, donde el ir y venir de personas y mercancías se verá bajo esta nueva mirada legal.
Por qué es importante
Este cambio toca de cerca a todos: al viajero que regresa con su equipaje, al comerciante que importa o exporta y, sobre todo, a las familias cubanas. Para quienes dependen de las importaciones de alimentos o medicinas, esta ley es un pulso en el aire.
Por un lado, promete una aduana más moderna y rápida. Por el otro, y esto es lo que genera más ruido, le da un poder mayor al Estado para decidir qué entra y qué no, y cómo se inspecciona todo. Es un ajedrez donde cada movimiento cuenta.
Qué dicen las partes
La Aduana, desde sus comunicados, explica que todo es para bien. Hablan de modernizar, de armonizar con las normas del mundo y de facilitar el comercio. Mencionan una "Ventanilla Única" y un "Operador Económico Autorizado", ideas que suenan a progreso.
Sin embargo, bajo la superficie, la ley expande la capacidad de retener y decomisar bienes. También de inspeccionar con más rigor a personas y sus pertenencias. Esto levanta cejas, especialmente entre quienes recuerdan experiencias pasadas y temen que, al final, el control pese más que la facilitación.
Qué viene ahora
El camino que sigue está por verse. Las autoridades han dicho que los beneficios para importar cosas básicas como alimentos o medicinas se mantendrán. Pero la mirada de muchos estará puesta en cómo se aplica esa "mayor facultad de control".
La vida de la ley comienza ahora en las calles, en los puertos, en los aeropuertos. Es el momento de ver si el nuevo ritmo aduanero facilita de verdad la vida o si, por el contrario, aprieta aún más las riendas del control estatal. La ciudad observa, atenta.
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