Cuba: Anciano de Holguín es Sepultado en Ataúd de Cartón
miércoles, 11 de febrero de 2026
En pocas palabras
En Holguín, Cuba, un anciano fue sepultado en un ataúd de cartón improvisado, reflejando la grave crisis de servicios funerarios en la isla.
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Qué pasó
En el corazón de Velasco, un pequeño pueblo en Holguín, se vivió una escena que tocó el alma de muchos. Un anciano, después de su último aliento en casa, encontró su descanso final no en madera, sino en cartón.
La familia, con el dolor a flor de piel, no halló más opción. La escasez, esa vieja conocida en la isla, les negó un ataúd digno, el transporte necesario y hasta la luz eléctrica para despedirle. Era una noche sin estrellas, donde la dignidad buscaba un resquicio.
Dónde y cuándo
Todo sucedió en el poblado de Velasco, allí en la provincia de Holguín, esa porción oriental de Cuba. Fue en la quietud de una noche reciente, una noche que se hizo larga para Juana Bruzón Cruz, la viuda, y para Salvador Martínez Almaguer, el anciano que partía.
La noticia, como un eco triste, llegó luego a Martí Noticias a través del relato de Juana. La oscuridad de la noche, con apenas unas linternas alumbrando, fue testigo de un adiós íntimo y precario. Las cajas de un refrigerador roto se convirtieron en el último lecho.
Por qué es importante
Este suceso, más allá de la pena particular, es un espejo. Refleja con crudeza el estado de los servicios más básicos en Cuba: los funerarios, la electricidad, el transporte. Es un grito silencioso que habla de la fragilidad de la vida diaria.
Para muchos, especialmente para quienes tienen seres queridos en la isla, la historia subraya el impacto devastador de la crisis. Se vuelve un punto de debate, una herida abierta sobre cómo se vive y, sobre todo, cómo se muere en estos tiempos.
Qué dicen las partes
Juana Bruzón Cruz, la voz de este dolor, lo dijo claro entre lágrimas: "Aquí no había caja para enterrar a nadie. No había corriente, no había transporte, no había ambulancia, no había nada". Su lamento era el de una realidad compartida.
Desde lejos, los familiares en el extranjero sintieron la impotencia. La falta de comunicación les impidió ayudar a tiempo. Un sobrino, con el corazón apretado, exclamó: "En Cuba ya ni morir es fácil". Una frase que pesa.
Las autoridades locales, por su parte, reconocieron fallos en la distribución de ataúdes y la escasez de madera. Apuntaron a los problemas eléctricos y al combustible. Pero negaron, a pesar de las imágenes, que en la cabecera municipal se vieran entierros en cartón.
Qué viene ahora
La imagen del ataúd de cartón sigue circulando por las redes, una postal cruda que no se olvida. Este relato, como otros, mantendrá viva la conversación sobre la dura situación en la isla.
Es probable que más voces se alcen, contando historias similares de precariedad. La mirada sigue puesta en Cuba, en cómo sus habitantes enfrentan cada día y cada despedida, esperando que la dignidad, algún día, vuelva a encontrar su lugar.
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