Cuba al Límite: La Crisis Eléctrica Se Agrava Sin Solución a la Vista
jueves, 12 de febrero de 2026
En pocas palabras
Trabajadores de la termoeléctrica Renté advierten que la crisis eléctrica cubana se profundiza. Equipos viejos y escasez de combustible llevan al sistema al colapso, con apagones constantes.
Mas detalles
Qué pasó
El panorama energético en Cuba se ha vuelto más oscuro, casi un telón que baja lento sobre la isla. Lo que antes era solo una advertencia de los trabajadores en la termoeléctrica de Renté, hoy se siente como una verdad innegable que roza el colapso del sistema.
El Sistema Electroenergético Nacional opera en la cuerda floja, sin mucho margen para el respiro. Es una fragilidad que se siente en cada hogar, en cada esquina donde la luz se ausenta.
Dónde y cuándo
Esta historia se cuece, principalmente, en la Termoeléctrica “Antonio Maceo”, conocida por todos como Renté. Está en Cuba, y sus ecos se escuchan por toda la nación desde hace más de un año, pero la situación crítica se agudizó en febrero de 2026.
En sus entrañas, donde el calor es ley, los obreros ven cómo las tres unidades disponibles luchan cada día. Son equipos con mucha historia, remendados una y otra vez, casi respirando por pura voluntad, con la escarcha del tiempo en sus piezas.
En las últimas semanas, la situación ha sido tensa, con la generación apenas superando los 1200 megawatts diarios.
Por qué es importante
Esto importa, y mucho, para cada cubano que depende de la corriente. Para las familias que ven cómo la nevera calla, para los pequeños negocios que pierden el día, y para los hospitales que necesitan estabilidad constante.
Cambia el ritmo de la vida cotidiana, lo hace más lento y a veces lo detiene por completo. Cierra la puerta a la normalidad y abre la ventana a la incertidumbre, una sombra que se alarga por todas partes.
La economía, los servicios básicos y la vida en los hogares se ven directamente afectados por estos cortes de energía.
Qué dicen las partes
Los obreros, esos que ponen el cuerpo cada día en la “zona caliente” de la planta, son la voz más clara en este asunto. Ellos dicen que no hay margen técnico, que los recursos escasean y que los repuestos son un lujo inalcanzable.
Cuentan que la improvisación es el pan de cada día, que muchas piezas se adaptan o se reutilizan por necesidad. El sistema, según sus palabras, “sobrevive a base de inventiva”, pero sin garantías de estabilidad.
Aunque se escuchan comunicados optimistas desde los despachos, la realidad en las turbinas es otra. La desmotivación también pesa en el personal, con salarios que no alcanzan y transportes difíciles.
Qué viene ahora
Lo que viene es una incógnita, pero con una dirección clara si nada cambia realmente. Los expertos y los propios trabajadores ven un futuro con más desafíos. Sin inversiones de verdad y sin un combustible que llegue fijo, la estabilidad es un sueño lejano.
Habrá que seguir mirando cómo el reloj de la energía avanza lento, o a veces se detiene por completo. La crisis, según los que saben, es estructural, y no hay solución sencilla a la vista en el horizonte cercano.
Será crucial observar si las promesas se convierten en acciones o si el sistema sigue remando contra la corriente, siempre al filo del abismo.
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