Cuadros del Régimen Cubano Expuestos por Acto de Repudio contra Diplomático de EE. UU. en Camagüey

domingo, 1 de febrero de 2026

En pocas palabras

Un acto de repudio en Camagüey contra el jefe de la Misión de EE. UU. en Cuba, Mike Hammer, fue organizado por cuadros de la UJC, desmintiendo su espontaneidad.

Mas detalles

Qué pasó

En la ciudad de Camagüey, ocurrió un acto de repudio contra Mike Hammer, el jefe de la Misión de Estados Unidos en Cuba. Lo que en un principio se quiso presentar como una protesta espontánea del pueblo, pronto mostró su verdadera cara. Las pruebas llegaron desde las propias redes de los participantes.

Se descubrió que Yoel Santiesteban, un joven de 24 años y jefe del Departamento de Organización de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en Camagüey, fue uno de los organizadores principales. Sus transmisiones en vivo dejaron claro que el operativo estaba coordinado.

Dónde y cuándo

Todo esto sucedió en Camagüey, una ciudad vibrante en el corazón de Cuba. Fue en las últimas horas, bajo el sol implacable de la isla, que la escena se desplegó. El diplomático Mike Hammer fue el blanco de la acción.

Yoel Santiesteban y Tamara Álvarez Loyola, ambos militantes de la UJC y el PCC, figuraron como los rostros visibles de la organización. Sus propias cámaras fueron las testigos mudas de la planificación, transmitiendo cada momento en directo.

Por qué es importante

Este suceso no es un incidente aislado; tiene un peso considerable. Demuestra cómo las estructuras políticas del régimen cubano se utilizan sistemáticamente para el hostigamiento y la intimidación. Para la comunidad internacional y los observadores de derechos humanos, es una señal clara.

Lo que cambia es la narrativa: la supuesta espontaneidad popular se desmorona ante la evidencia. Esto abre un debate sobre la legitimidad de las protestas en Cuba y cierra las puertas a la idea de movimientos ciudadanos sin injerencia estatal.

Qué dicen las partes

Desde el lado oficial, Teresa Salas Galbán, militante del PCC, defendió el acto. Aseguró que fue una “reacción espontánea del pueblo cubano” contra las políticas de Estados Unidos, un sentir de la juventud que rechaza el embargo.

Sin embargo, las acciones de los organizadores cuentan otra historia. Santiesteban admitió en Facebook: “¡Claro que estuve allí! ¿Qué puedes esperar de un joven comunista?”. Su frase, junto con las transmisiones de Álvarez Loyola, funciona como una confesión. Revela que no fue una protesta ciudadana, sino militancia cumpliendo órdenes. Los críticos, por su parte, insisten en que se trata de un “guion repetido” por el castrismo.

Qué viene ahora

Después de que se destapara la verdad, la lupa internacional seguirá sobre estos métodos. Es probable que se intensifiquen las denuncias sobre el uso del PCC y la UJC para crear turbas políticas. La persistencia de estas prácticas de hostigamiento político envía un mensaje tanto dentro como fuera de Cuba.

Habrá que ver cómo el régimen maneja esta exposición. Lo que está claro es que, mientras el discurso oficial hable de “soberanía”, cada video y cada identificación de militantes continuará desmantelando esa narrativa de espontaneidad. El escenario sigue abierto, con más ojos puestos en la isla.

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