Béisbol Cubano Pierde sus Ojos: Cámaras Retiradas por Acto Político en Pleno Playoff

martes, 27 de enero de 2026

En pocas palabras

Cámaras de transmisión y replay fueron retiradas de un crucial playoff de béisbol en Cuba para cubrir una marcha política. Esta decisión dejó el juego sin una herramienta esencial y al deporte en segundo plano.

Mas detalles

Qué pasó

El diamante ardía, con un juego de playoff que bien podría haber sido la última entrada de una historia. La tensión en el aire era tan densa que se podía masticar. Pero justo en el momento cumbre, algo insólito ocurrió.

Las cámaras que llevaban la emoción a cada hogar, esas que ayudaban a decidir cada jugada dudosa con el sistema de replay, simplemente desaparecieron. No fue un fallo, no fue un error técnico. Fue una decisión, fría y calculada, que le quitó los ojos al béisbol.

Dónde y cuándo

Todo esto sucedió en el mítico Estadio 26 de Julio, un coloso que ha sido testigo de miles de batallas deportivas. Era la noche del martes, 27 de enero de 2026, una fecha que los aficionados no olvidarán fácilmente. La razón: se priorizó la cobertura de una “Marcha de las Antorchas”.

Artemisa y Holguín jugaban, sus destinos pendiendo de cada lanzamiento. Pero la política, como una sombra alargada, se posó sobre el terreno de juego, y el deporte, por un rato, pasó a ser un eco lejano.

Por qué es importante

Esta movida es más que un simple cambio de cámaras; es un golpe directo al corazón del béisbol cubano. Un deporte que es alma y pasión de la nación, una identidad que se forja en cada out, cada jonrón.

En una serie ya cargada de controversias arbitrales, quitar el replay es como jugar a ciegas. Deja a los jugadores, a los managers y, sobre todo, a la afición, en la indefensión más absoluta. El mensaje es claro: hay cosas que, para algunos, valen más que el respeto al juego limpio y a la cultura popular.

Qué dicen las partes

El artículo no nos trae voces directas, no hay citas que resuenen. Pero la acción habla por sí sola. La decisión de retirar las cámaras sugiere una priorización sin rodeos.

Desde la perspectiva oficial, la “Marcha de las Antorchas” debía ser la noticia principal, la imagen a proyectar. El béisbol, con toda su mística, se vio relegado a un segundo plano, un telón de fondo para un evento de otra índole.

Qué viene ahora

Ahora, queda en el aire una sensación agridulce. La credibilidad del campeonato, ya tocada por las polémicas, recibe otro impacto. ¿Qué garantía tendrán los aficionados de que el juego es lo único que importa en el terreno?

Esta situación podría ahondar la brecha entre el deporte y la administración, entre la pasión del pueblo y las decisiones de algunos. La bola sigue rodando, pero ahora, quizás, con menos ojos que la miren de cerca, y un sabor más amargo en la boca del espectador.

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