Alerta en La Lisa: Techo de escuela se derrumba y clases siguen con riesgo

jueves, 22 de enero de 2026

En pocas palabras

El techo de una escuela primaria en La Lisa, La Habana, colapsó. A pesar del peligro, las clases continúan y no hay respuesta oficial, generando gran alarma.

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Qué pasó

Una mañana cualquiera, el sosiego en la Escuela Primaria Vicente Ponce Carrasco, en el corazón de La Lisa, se rompió con un estruendo. El techo, aquel que cobijaba a los custodios, cedió. Se desplomó sin aviso, dejando un hueco abierto y un silencio cargado de miedo. Pero el drama no terminó ahí: otras áreas del colegio, justo donde los niños aprenden y comen, mostraban ya las cicatrices del tiempo y el abandono, amenazando con seguir el mismo camino.

A pesar de este incidente tan claro, la vida escolar siguió su curso, como si nada. Los pupitres se llenaban, las voces infantiles resonaban, mientras por encima de ellos, la estructura avisaba que podría no aguantar más.

Dónde y cuándo

Esta escena, casi de película triste, ocurrió en La Lisa, uno de los municipios de la Habana. El calendario marcaba un jueves 22 de enero de 2026 cuando la noticia saltó. La Escuela Primaria Vicente Ponce Carrasco fue el escenario principal. Los protagonistas: los niños, los maestros y el personal que a diario vive bajo esa amenaza silenciosa. Las grietas en las paredes, las marcas de la humedad, todo hablaba de un edificio que suplicaba atención. Dentro del mismo bloque del derrumbe, comedor y aulas de quinto grado seguían usándose, como si el peligro fuera invisible.

Por qué es importante

Esto no es solo la historia de un techo que cae; es el retrato de un riesgo que abraza a los más pequeños. Es importante porque habla de la seguridad de nuestros niños, del lugar donde crecen y se forman. Es un espejo que muestra el deterioro de tantas edificaciones públicas en la isla: escuelas, hospitales, viviendas. Este derrumbe es un grito silencioso que exige ser escuchado, una señal clara de que el abandono puede tener consecuencias devastadoras. No es un caso aislado, sino un reflejo de una desidia institucional que se ha vuelto costumbre y pone en peligro vidas a diario.

Qué dicen las partes

Desde el balcón de la comunidad escolar, padres y maestros alzaron la voz, pero no para gritar, sino para advertir. Describen la situación con una mezcla de frustración y miedo: grietas visibles, un edificio que se deshace a la vista de todos. Denuncian que, a pesar de la gravedad del incidente, ningún funcionario del Ministerio de Educación de La Lisa ha puesto pie en el lugar para evaluar el peligro. Esta ausencia oficial ha encendido la alarma y la indignación, dejando una sensación de abandono en quienes más necesitan respuestas y soluciones.

Qué viene ahora

La pelota está en el tejado de las autoridades. La comunidad educativa, con el corazón en un puño, exige una acción inmediata. Piden una inspección técnica seria, de esas que dictaminan si un lugar es seguro o no para los niños. Quieren garantías, un compromiso firme para que sus hijos no estudien bajo la sombra de un riesgo constante. La expectativa es ver si las quejas se transforman en ladrillos y cemento, o si el miedo a un nuevo derrumbe seguirá flotando en el aire, como una nube de polvo que no termina de asentarse.

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