Ulises Toirac: La Verdad Incómoda de Cuba, Más Allá de Indios y Cowboys
lunes, 2 de febrero de 2026
En pocas palabras
El humorista cubano Ulises Toirac comparte una reflexión profunda sobre la realidad de Cuba, cansado de la polarización y las soluciones fáciles.
Mas detalles
Qué pasó
Desde el balcón de sus redes sociales, el humorista cubano Ulises Toirac dejó caer un mensaje extenso, como una confesión entre amigos. Dijo estar agotado, cansado del frío que cala los huesos, de la gritería que sube y baja por internet y de esas etiquetas que obligan a elegir bandos: “ni con los indios ni con los cowboys”, sentenció.
Su escrito no es una consigna, sino una mirada honesta, forjada en el día a día de su país.
Dónde y cuándo
Este monólogo digital se desplegó en sus redes sociales, un espacio donde las voces suelen chocar. El telón de fondo es la Cuba de principios de febrero de 2026, con sus inviernos crudos y la tensión constante de la vida cotidiana. La escena se pinta con la niebla de la mañana y el eco de discusiones virtuales.
Toirac, desde su propia experiencia, se convierte en un testigo y narrador de lo que observa y siente.
Por qué es importante
La voz de Toirac resuena porque se niega al blanco o negro, a la simplificación. Su texto es un espejo para quienes viven al límite, esos que caminan por la ciudad buscando el pan o esperando que la luz no se vaya. Cuestiona las soluciones mágicas, desde una sublevación que no encuentra camino, hasta una intervención externa que no llega sin precio.
Este mensaje destapa el debate sobre la responsabilidad interna y las viejas heridas, invitando a una reflexión más profunda.
Qué dicen las partes
Ulises Toirac aclara que vive de su escritura, sin monetizar sus redes, y que su realidad es tan precaria como la de muchos. Rechaza el bloqueo, pues solo “aprieta al de abajo”. Critica la falta de liderazgo y la desunión dentro de la propia oposición, que a veces “hace el trabajo del G2” al desprestigiar a sus propios posibles líderes.
También descarta la anexión a Estados Unidos y advierte sobre los peligros de un enfrentamiento militar, con sus “misiles a puntos” que siempre encuentran vidas humanas. Reconoce la influencia del embargo, pero subraya los errores acumulados por el gobierno cubano durante décadas, señalando la desconexión de la cúpula con la gente y su apego al inmovilismo.
Qué viene ahora
Toirac no nos regala soluciones ni héroes a caballo. Su mensaje es, más bien, un suspiro de hastío que pide, al menos, espacio para pensar sin empujones. Después de este desahogo, el aire sigue tenso en Cuba. Lo que sigue es un camino incierto, donde quizás más voces se sumen a esta mirada cansada de la polarización.
El debate continúa en las esquinas, en los balcones, buscando una luz que ilumine más allá de los apagones, tanto eléctricos como mentales.
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