Robo de Motorina Sacude la Calma en Camajuaní: Vecino Ofrece Recompensa
martes, 17 de febrero de 2026
En pocas palabras
Un vecino de Camajuaní ofrece 200 mil pesos por su motorina robada en un asalto nocturno, evidenciando la creciente inseguridad.
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Qué pasó
En Camajuaní, la madrugada del lunes se vistió de sombra para Randol Espinosa. Mientras la mayoría dormía, unos desconocidos entraron en su casa. Fue un golpe seco, que lo dejó sin su motorina, un medio vital para su día a día.
Ahora, Randol ofrece una buena suma: 200 mil pesos. Quiere recuperar lo suyo, lo que el amanecer le arrebató. Pide ayuda a cualquiera que sepa algo y promete guardar el secreto. También dejó un número de contacto para quien pueda aportar datos confiables.
Dónde y cuándo
La escena tuvo lugar en Camajuaní, un pueblo de Villa Clara, Cuba. Eran alrededor de las dos de la mañana, cuando la noche se hace más profunda y los ruidos se apagan. Un momento de quietud que la delincuencia rompió sin aviso.
Randol Espinosa, el dueño de la motorina, se encontró con el vacío. Su hogar, antes refugio, ahora testigo mudo de un hurto que sacude la confianza. El hecho dibuja una sombra sobre las calles que solían ser seguras para todos los vecinos.
Por qué es importante
Este robo no es un caso aislado. Es un eco más de la creciente inseguridad que se siente en Camajuaní y, en general, en toda Villa Clara. Para Randol, es perder su sustento, su manera de moverse, su herramienta de trabajo y libertad.
Para la comunidad, es una señal de alarma. Los vecinos ven cómo la vida cotidiana se vuelve más vulnerable. Abre un debate sobre la necesidad de más protección y el valor de la denuncia ciudadana, pues la gente busca soluciones por sí misma.
Qué dicen las partes
Randol Espinosa, el afectado, alzó la voz en redes sociales. No solo busca su motorina, sino que también quiere alertar sobre la situación. Su recompensa es un grito de ayuda, una forma de movilizar a todos, pidiendo confidencialidad para quien aporte datos.
Desde las autoridades no hay un pronunciamiento directo citado en el relato. Sin embargo, el incidente subraya una presión tácita sobre ellas para actuar. La comunidad, por su parte, reacciona y se organiza a través de las redes, mostrando una preocupación generalizada.
Qué viene ahora
El ojo de la calle estará puesto en Randol y su motorina. ¿Aparecerá el vehículo? ¿Alguien dará la información clave? Es una carrera contra el tiempo y contra el olvido. La cifra de la recompensa es alta, y quizás mueva a alguien a hablar.
Mientras tanto, en Camajuaní, el aire se carga de cierta incertidumbre. Los vecinos observan, esperan, y se preguntan cuándo las autoridades darán una respuesta más firme ante esta ola de delitos. La vida sigue, pero con una mirada más atenta, más vigilante.
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