Mariela Castro Asesora Flotilla

sábado, 14 de febrero de 2026

En pocas palabras

Mariela Castro, hija de Raúl Castro, se une como asesora estratégica a la flotilla "Nuestra América", generando controversia sobre su fin "humanitario" y las restricciones en Cuba.

Mas detalles

Qué pasó

La noticia llegó como un soplo de aire en La Habana: Mariela Castro Espín, figura influyente y con conexiones directas al poder cubano, se suma a la controvertida flotilla "Nuestra América". Su rol es de asesora estratégica, moldeando la dirección política de la iniciativa.

Esta expedición, promovida como humanitaria y antiembargo, adquiere un nuevo matiz con la presencia de Castro. Su vinculación con el régimen plantea serias preguntas sobre la verdadera naturaleza y el mensaje que proyecta esta misión.

Dónde y cuándo

El escenario principal es Cuba, hacia cuyas costas se dirige esta flotilla. El anuncio se hizo público el sábado 14 de febrero de 2026, captando la atención internacional de inmediato.

Entre los participantes, además de Mariela Castro, se encuentran exlíderes laboristas británicos y miembros de grupos como CODEPINK. Todos ellos, figuras con marcada postura antiembargo, son parte de esta travesía.

Por qué es importante

La importancia radica en la dualidad de su mensaje. Si bien se presenta como un esfuerzo solidario, la participación de Castro resalta las contradicciones internas del sistema cubano. Para muchos, es una burla a los derechos humanos.

Es crucial porque expone un doble rasero: facilidades para expediciones extranjeras, mientras los propios cubanos enfrentan severas restricciones para salir o incluso regresar a su patria. Esto desafía la supuesta "progresividad" de la iniciativa.

Qué dicen las partes

Desde la organización de la flotilla, el discurso es de apoyo humanitario y condena al embargo. Buscan movilizar la opinión pública internacional.

En el otro lado, activistas prodemocracia, como Salomé García Bacallao, denuncian la hipocresía. A través de redes, con etiquetas como #DerechoARegresar, subrayan cómo el régimen permite el acceso a unos, pero lo niega a miles de sus ciudadanos.

Qué viene ahora

La llegada de la flotilla a Cuba promete encender aún más el debate. Las discusiones sobre la política internacional y la legitimidad de sus promotores se intensificarán.

Finalmente, se perfila que el control estatal sobre las entradas y salidas de la isla permanecerá inalterable. La flotilla, más que un acto humanitario, podría consolidarse como una plataforma de proyección política para el gobierno cubano.

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