La Habana: Santeros Claman Paz y Sanación Ante un 2026 Lleno de Sombras

miércoles, 28 de enero de 2026

En pocas palabras

En La Habana, santeros cubanos realizaron un ritual pidiendo paz y salud para la isla. Buscan armonía y alivio espiritual ante la incertidumbre y tensiones de 2026.

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Qué pasó

En La Habana, en un domingo que casi se sentía a flor de piel, los santeros cubanos se reunieron para un ritual. Clamaban por la paz, la salud y la armonía del pueblo. Querían enfrentar el miedo que flota en el aire de una isla cargada de tensiones y mucha incertidumbre.

La ceremonia se desplegó en el patio de una vivienda antigua. Hubo cantos en yoruba, ofrendas discretas y oraciones colectivas. El ambiente era de profunda conexión con los ancestros y con Azowano, esa deidad tan venerada en la isla.

Dónde y cuándo

Fue a finales de enero de 2026, un domingo cualquiera en el calendario, pero especial en el alma de La Habana. La escena era un cuadro: decenas de babalawos y fieles, todos vestidos de blanco inmaculado, se movían bajo el sol cubano. Se encontraban en el patio de una casa, un refugio de fe en la ciudad.

Ahí, invocaron primero a Eggun, los ancestros. Luego a Azowano, a quien muchos conocen como San Lázaro. Cientos de personas hicieron una fila paciente, buscando una limpieza simbólica con pollos vivos, mientras los cánticos ancestrales llenaban el aire, casi una melodía antigua que consolaba.

Por qué es importante

Este ritual no era solo una tradición. Para muchos, era una forma de aliviar el peso de lo que se siente venir. Lázaro Cuesta, el sacerdote que organizó todo, lo dijo claro: se trataba de enfrentar el miedo colectivo que se respira en estos primeros días del año.

La ceremonia también nos mostró otra verdad: la crisis que atraviesa el país. Entre las ofrendas había alimentos que hoy son casi un milagro conseguir: huevos, frijoles, maíz. Detalles que no pasaron desapercibidos y que subrayan la profundidad de la escasez.

Todo esto ocurre poco después de que la “Letra del Año 2026”, una advertencia de los santeros, hablara de conflictos y problemas de salud. Y tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero, un suceso que impactó fuerte en la percepción pública de la isla, dejando un sabor amargo y muchas preguntas.

Qué dicen las partes

El sacerdote Lázaro Cuesta explicó que para muchos la ceremonia es una vía. Es una forma de encarar el miedo colectivo que se cierne sobre la gente en este inicio de año. La fe, en momentos así, se vuelve un ancla.

Yusmina Hernández, ama de casa de 49 años, resumió el sentir de muchos. Dijo que, como personas religiosas, todos buscan apartar de sus vidas todo lo negativo que llega. Es una protección, una barrera espiritual.

Eraimy León, otro babalawo, concluyó el rito con una frase que resonó. Afirmó que este esfuerzo se hace por el bien de la sociedad, para que no haya conflictos ni violencia. Una petición por la tranquilidad en medio del desasosiego.

Qué viene ahora

Cuba sigue su camino, con la economía asfixiada y la migración vaciando los hogares. El futuro se ve estrecho, casi sin espacio. En este escenario, la santería vuelve a ocupar un lugar central en la vida de muchos cubanos.

Para ellos, pedir paz a los orishas no es solo cumplir una tradición. Es una necesidad vital, una forma de aferrarse a la esperanza. Este inicio de 2026, que desde sus primeros compases parece cuesta arriba, invita a seguir observando el pulso de la fe en la isla.

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