Estafa en La Habana: Compran celular reportado como robado y la policía no puede intervenir
domingo, 9 de agosto de 2026
En pocas palabras
En La Habana, una mujer compró un teléfono reportado como robado mientras estaba hospitalizada. Intentó denunciar, pero la policía no pudo tomar su declaración.
Mas detalles
Qué pasó
Una cubana, Marimar Rial Molina, denunció en redes sociales que fue estafada al comprar un teléfono celular que resultó estar reportado como robado. La transacción ocurrió mientras ella permanecía en un hospital de La Habana con su bebé recién nacido.
La mujer buscaba un equipo para mantenerse comunicada, dado que su antiguo teléfono no funcionaba bien y ella no tiene allegados en la ciudad que puedan ayudarla.
Dónde y cuándo
Los hechos ocurrieron en La Habana, Cuba, a principios de agosto de 2026. La compra del teléfono Samsung A17 se realizó mientras la señora Rial Molina se encontraba hospitalizada. Los vendedores, según su relato, acudieron directamente al hospital para entregarle el dispositivo.
Al día siguiente de recibir el teléfono, la línea de la señora Rial dejó de funcionar. Fue informada por una empleada de Etecsa que el IMEI del dispositivo estaba reportado por robo.
Por qué es importante
Este incidente pone de manifiesto los riesgos de la compraventa informal de teléfonos en Cuba. La falta de canales seguros para estas transacciones deja a los compradores vulnerables a este tipo de estafas.
Además, la denuncia resalta las dificultades para acceder a la justicia, ya que la señora Rial asegura que la policía no pudo tomarle declaración por falta de conexión o sistema, impidiendo así la denuncia formal del hecho.
Qué dicen las partes
La denunciante, Marimar Rial Molina, sostiene haber conservado pruebas de la transacción, como conversaciones y fotografías. Afirma que continuará haciendo público su caso.
Los vendedores, de quienes no se revela su identidad pública, habrían tenido un contacto inicial tras la denuncia de Rial. Sin embargo, uno de ellos supuestamente cortó la llamada al saber el motivo y luego sus teléfonos quedaron inactivos.
Qué viene ahora
La señora Rial Molina planea seguir exponiendo su caso en redes sociales. La falta de una intervención policial efectiva deja la resolución de la estafa en un punto incierto, dependiendo ahora de la presión pública y la posible acción de las autoridades si la conectividad y los sistemas lo permiten.
Este caso podría impulsar un debate sobre la seguridad en las transacciones informales y la accesibilidad de los servicios policiales en situaciones de emergencia.
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