El alma portátil de la luz: Cuba se adapta a los apagones con nuevas plantas eléctricas

lunes, 16 de febrero de 2026

En pocas palabras

Ante los apagones que duran horas en Cuba, las plantas eléctricas portátiles son ya un alivio vital. Familias y negocios buscan soluciones con batería para mantener encendida la vida.

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Qué pasó

En Cuba, donde el sol brilla a diario, la luz eléctrica se ha vuelto un bien escaso. Los apagones ya no son un rato, sino horas y horas, un desafío constante. Ante esta oscuridad que se alarga, las plantas eléctricas portátiles han surgido como el nuevo salvavidas.

Estas estaciones, que guardan energía en baterías, no necesitan gasolina, algo vital en la isla. Son la promesa de mantener lo básico encendido y la vida en marcha.

Dónde y cuándo

Esta historia se teje en cada rincón de Cuba, desde las ciudades hasta los pueblos más pequeños. Corría el 2026 y los cortes de luz podían superar las quince horas diarias, sin un final cercano. Así, en casas y balcones, estas plantas portátiles se volvieron el corazón que aún palpita en la noche.

Por qué es importante

Más allá de un simple enchufe, estas plantas ofrecen independencia. Permiten que un ventilador dé aire, que un móvil se cargue, que la comida en la nevera aguante un día más. Son una estrategia de vida ante la escasez, un modo de seguir adelante para familias y pequeños negocios.

Qué dicen las partes

Mientras la respuesta oficial sobre los apagones tarda, el mercado cubano ya se ha movido. Marcas como EcoFlow, Bluetti y VTOMAN ofrecen soluciones, desde modelos sencillos para cargar celulares hasta los más potentes para electrodomésticos.

Los cubanos, por su parte, se han vuelto expertos. Analizan potencias y autonomías, buscando la mejor inversión para su bolsillo y su necesidad de luz.

Qué viene ahora

La energía portátil ya no es una opción, sino una necesidad creciente. Se verá más creatividad y adaptación: paneles solares en balcones, combinaciones de pequeñas unidades, cada vatio gestionado como un tesoro.

La búsqueda de luz propia seguirá su curso. Y La Antena, desde su balcón, seguirá narrando cómo el ingenio cubano se las ingenia para que la vida no se apague del todo.

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